La protección opaca la valentía

BANQUILLO CELESTE

La evolución futbolística de Giráldez es una realidad, generada por el duro calendario y la búsqueda de competitividad

Claudio Giráldez durante un entrenamiento del Celta en la Cidade Deportiva Afouteza esta temporada.
Claudio Giráldez durante un entrenamiento del Celta en la Cidade Deportiva Afouteza esta temporada. | RCCV

En momentos de absoluta zozobra el fútbol es muy injusto y resetea la memoria de los momentos felices que uno vive con su equipo. El foco suele apuntar a la cabeza más visible, de la que normalmente salen las claves del éxito de un equipo y un proyecto. En Vigo, desde hace dos años y medio, precisamente haberse “olvidado” del sufrimiento y acostumbrarse a sentir orgullo por el equipo de tu ciudad recae en gran medida en un hombre: Claudio Giráldez. El técnico de O Porriño firmó el miércoles en Nicosia su derrota número 40 como entrenador del primer equipo del Celta y cierto sector del celtismo dirige todas las críticas a su figura. Pero más allá de los resultados, el equipo está atravesando una transformación, acentuada todavía más en esta temporada.

Con los datos en la mano, el Celta acumula solamente un punto menos en Liga que la temporada 25/26 a estas alturas, y también entonces perdió su primer partido europeo. De hecho, si mañana vence al Racing e inaugura el casillero de victorias, Claudio afrontará el parón de selecciones con dos puntos más que el año pasado. Pero el cambio va más allá. El equipo transmite otra cosa y el porriñés también. El Celta ha pasado de tener la valentía por bandera y buscar la portería rival, sin tener en cuenta el marcador, a esperar que pasen las menos cosas posibles y preocuparse más por el daño que le puede hacer el rival que por los golpes que puede asestar. En muchos casos el equipo sigue siendo protagonista, pero ya no infunde tanto miedo en los rivales. El juego plano y previsible dista mucho del modus operandi que ha caracterizado siempre al equipo de Claudio. No obstante, esta “mutación” no es necesariamente mala y tiene una explicación.

Todo esto viene sucediendo desde que la Europa League volvió a la vida de los celestes. Jugar cada tres días y en ocasiones cada dos -como esta semana- tiene un alto coste. El declive de muchos equipos se ve pronunciado por la voracidad del paso de los partidos y el bajón físico. La respuesta de Claudio ha pasado por reducir la vistosidad del juego y aumentar las rotaciones, pero dotando al equipo de una competitividad innata. Lo que está claro es que algo tiene que cambiar para que lleguen las victorias, sobre todo que la pelotita entre. Pero lo indiscutible es que si hay alguien capaz de hacer de esta transformación una reinvención positiva es Claudio Giráldez.

Ausencia de talento y de gol

A la transformación del juego de Claudio Giráldez se unen dos factores deportivos fundamentales y que están lastrando al equipo en este inicio de temporada: la falta de talento diferencial y el gol. En ocasiones, una de ellas viene precedida por la otra, pero muchas otras veces es simplemente cuestión de suerte y tener enchufados a los jugadores adecuados. En siete partidos, los celestes solamente han anotado tres goles. El año pasado ya habían anotado seis. La escasa productividad de jugadores como Pablo Durán, Williot Swedberg, Ferrán Jutgla o Hugo Álvarez parece ser uno de los motivos. Además, se le suma la ausencia de Borja Iglesias en cinco de los siete partidos, la falta de adaptación de Couhaib Driouech o la lesión de Iago Aspas. No obstante, a parte de la nube que se cierne sobre los jugadores de ataque cuando se acercan al área, la transformación se ha pronunciado por la falta de talento en el último pase. Las ausencias de Mingueza o Fer López se notan más de lo esperado y no hay nadie capaz de romper líneas si Aspas no está en el campo. Nuevas caras como Febas o Hugo González siguen siendo una incógnita.

Eso sí, el año pasado, sin la famosa ‘guinda’ que reclamó Giráldez -y que este año tampoco ha recibido- el equipo sí logró romper el problema de la producción goleadora (76 goles a favor) y mezclar la efectividad con la solidez defensiva para llegar a las ansiadas victorias.

Partido declarado de alto riesgo

Mañana el Celta vuelve a la competición doméstica y se mide al recién ascendido Racing en Balaídos (18:30 horas), en un partido que ha sido declarado de alto riesgo por a Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. La declaración supone reforzar las medidas de seguridad en el estadio, con separación de aficiones, restricciones en la venta de entradas, una zona específica para los visitantes y controles más estrictos en los accesos. Además, las fuerzas de seguridad aumentarán la vigilancia y el dispositivo preventivo.

El encuentro será el cuarto del Celta como local esta temporada. Hasta ahora, los vigueses han perdido ante Osasuna y Athletic Club y empataron frente al Málaga. La jornada estará acompañada por la Xuntanza del club, aplazada el pasado mayo, con música en directo, puestos de comida y actividades desde el mediodía.

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