Un partido a parones
El Celta cometió 21 faltas y el Elche 19 para protagonizar el récord de la temporada en Liga, lo que propició un duelo soporífero marcado por las interrupciones en campo rival
El partido que el pasado domingo enfrentó a Elche y Celta en el Martínez Valero fue un canto a frenar cualquier atisbo de continuidad a base de faltas tras pérdida. Una oda a la presión en campo rival pero no para alcanzar el deseado robo, sino para quedarse únicamente en el primer capítulo de frenar la creación de juego rival antes de tener conformado el entramado defensivo propio. El resultado, además de un aburrido 0-0 en el marcador, fue el récord de infracciones totales en un partido liguero de esta temporada con 40: 21 por parte celeste y 19 por la ilicitana.
No suele acompañar al concepto de espectáculo futbolístico que propugnan los dos equipos tan alta proliferación de faltas. De hecho, resta brillantez al juego y capacidad de creación de peligro, como se pudo comprobar. Una tendencia que tampoco se supo manejar desde el arbitraje de Javier Alberola Rojas, que apenas mostró cuatro tarjetas amarillas, ninguna de ellas por reiteración.
La apuesta queda clara al comprobar el lugar donde se cometieron las infracciones. De las 21 célticas, dos tercios fueron en campo rival y sólo una en el propio, pese a pasar gran parte del duelo en su mitad del terreno de juego. Y de las 19 del Elche, apenas 6 fueron en propio campo, con lo que casi calca el mismo porcentaje. Fueron constantes las faltas por detrás a jugadores para evitar su giro. Sufrieron los tobillos de los futbolistas y alguna que otra camiseta por los agarrones cuando la intervención ya era más urgente. Así, tres de las cuatro cartulinas llevan, en su explicación del acta, la coletilla de “evitando un ataque prometedor”. De ahí que hubiese tan pocos.
Tete Morente, con seis
Pese a que el Celta acabó cometiendo más faltas que el Elche, el jugador que más insistió en este recurso fue el local Tete Morente, con hasta seis pitidos del árbitro recibidos. Por lo antedicho, no es de extrañar que sea un jugador de corte ofensivo quien ostente tal honor, que no le ocasionó sanción en forma de tarjeta pese a que sólo jugó 60 minutos. Es decir, cometió una falta cada 10.
Por parte céltica, el reparto apunta más a sus jugadores de la línea defensiva, compartiendo el primer puesto Yoel Lago y Javi Rueda, ambos con cuatro faltas y, en este caso sí, con sendas tarjetas amarillas. Marcos Alonso cometió tres infracciones, a juicio del colegiado, con dos se quedaron Aleix Febas -el otro amonestado- y Ferran Jutglá y con una cada uno Álvaro Núñez, Javi Galán, Ilaix Moriba, Hugo Álvarez, Williot Swedberg y Hugo Burcio.
Yoel sigue bien pero se sitúa a una amarilla de la suspensión
Se repite, y con toda la razón del mundo, que una de las mejores noticias del arranque de temporada del Celta es el nivel que está dando Yoel Lago. El canterano ha aprovechado los problemas físicos de Carl Starfelt para hacerse con el puesto de central en el medio de la línea de tres por méritos propios y no sólo por la ausencia del sueco. Sin embargo, en su tendencia a la mejoría todavía tiene un punto por pulir: la cantidad de tarjetas amarillas con las que es sancionado. De hecho, en las ocho jornadas que se llevan disputadas, habiendo jugado todos los minutos salvo la primera parte ante el Athletic, ya acumula cuatro, con lo que está a una de ser sancionado con un encuentro de suspensión.
Su expediente estaba limpio tras las tres primeras jornadas. Empezó viendo la primera amarilla ante la Real en el partido adelantado, después también pasó limpio contra el Getafe pero en los tres últimos partidos no ha faltado a la cita con la amarilla.
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