Una ‘Navidad’ roja

Los 900 celestes de Belgrado se encontraron lucerío en la ciudad y espectáculo en el campo

La afición del Celta disfrutó del partido en el Rajko Mitic, que presentó un extraordinario ambiente.
La afición del Celta disfrutó del partido en el Rajko Mitic, que presentó un extraordinario ambiente. | Cedida

A tráves de Alemania, de Barcelona, vía Oporto o, incluso, A Coruña. Los 900 célticos de Belgrado optaron por diversas rutas para acudir hasta Serbia en la jornada de ayer. Sufrieron algo de frío, pero al llegar encontraron ciertas reminiscencias viguesas porque en la ciudad se encontraron las luces de Navidad puestas y, como no podía ser de otra forma, se hicieron la fotografía de rigor antes de acudir al campo. Por el camino al estadio, para cumplir con las recomendaciones, los aficionados se pusieron los colores celestes de guerra, ya que no estaba aconsejado lucirlos en la ciudad. Sí lo hicieron en el campo, entre el mayoritario rojo y, a decir verdad, con unos 5 grados, alguno de los celtistas de la expedición vivieron el duelo a pecho descubierto.

El mayoritario era el rojo local de la apasionada afición del Estrella Roja en un campo inmenso como es el pequeño Maracaná, realmente denominado Rajko Mitić. Todo el partido mantuvieron un elevado nivel de ruido hasta el punto de que, probablemente por primera vez en toda la campaña, no hubo momento para escuchar a la parroquia celeste. Algo difícil.

Los seguidores del Celta se encontraron un Belgrado con luces.
Los seguidores del Celta se encontraron un Belgrado con luces. | Cedida

Como es costumbre, los futbolistas célticos fueron a saludar a sus seguidores al terminar el encuentro. No fue tan efusivo como en otras ocasiones, debido a la igualada, pero sí necesario debido a las horas de desplazamiento. Los aficionados tuvieron que esperar un tiempo para abandonar el campo por motivos de seguridad. Algunos comenzarán el viaje de retorno y, otros muchos, un fin de semana por Serbia como puros turistas de fin de semana con sus visitas a museos, sus ‘freetour’, su gastronomía local y, como no podía ser de otra forma, también sus cervezas. Entre actividad y actividad, comenzaron a planificar el siguiente viaje a Tesalónica o Lille.

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