El mejor inicio de su vida
Borja Iglesias nunca había llegado a estas alturas con 11 goles desde que aterrizó en Primera hace ocho temporadas y se proyecta hacia sus mejores cursos realizadores
A sus 32 años, Borja Iglesias vive el mejor arranque de su temporada en el fútbol profesional. Muy probablemente, en todos los aspectos. Pero para no ser opinativo, el santiagués nunca había llegado a estas alturas de curso con 11 goles en su haber. Y no es precisamente un futbolista que haya marcado poco, ya que desde su debut en Primera División, en la temporada 18/19 tras su venta desde el Celta al Espanyol a cambio de 10 millones de euros, sólo un tal Iago Aspas y Gerard Moreno han visto más portería.
El doblete anotado el pasado sábado ante el Valencia eleva la cifra de tantos del delantero a 11, entre las tres competiciones: 7 en Liga, 2 en Liga Europa y 2 en Copa del Rey. Es decir, que sin haber acabado todavía la primera vuelta, ya ha igualado el tope con el que la pasada campaña se proclamó pichichi del equipo. Cierto es que este curso está jugando muchos más encuentros y ya lleva 25, pero su porcentaje es netamente superior al del anterior, cuando jugó 39. En concreto, de 0,28 goles por encuentro a 0,44.
La mejor campaña realizadora de Borja Iglesias en un equipo de Primera División sigue siendo la inicial. Con el Espanyol, alcanzó las 20 dianas, 17 en Liga y 3 en Copa del Rey. Pero a estas alturas de curso, ‘sólo’ había llegado a 9. Su segunda mejor temporada de cara al gol la vivió con el Betis en la 21-22, cuando llegó a 19 tantos: 10 en Liga, 4 en Liga Europa y 5 en Copa del Rey -viendo portería en la final-, pero a mitad de ejercicio apenas llevaba 7. También con el conjunto sevillano, a 8 se eleva la cuenta en el arranque de enero en la 22/23 -acabó con 15- y a 1 en la 20/21 -terminó con 13-.
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En Segunda División, donde pasó la temporada 17/18 con el Zaragoza, se acercó mucho a su actual número de goles a comienzos de año, ya que llevaba 10. Eso sí, con un promedio ligeramente superior al actual, ya que hizo ese número de dianas en sólo 22 partidos (0,45).
Lo que parece innegable es que vestir de celeste le sienta bien al santiagués. Porque fuera del fútbol profesional sí hay un precedente mejor en el rendimiento realizador a golpe de enero que el presente: el que protagonizó con el Celta B en su memorable curso 16/17, que cerró con 32 goles. Por entonces, se metió en enero ya con una docena de celebraciones y vivió una segunda vuelta aún más espectacular. Sería una suerte que la tendencia se repitiese.
Balaídos recuperó a Aidoo más de dos años después
Hacía dos años y tres meses que Joseph Aidoo no jugaba como titular en Balaídos y, de forma sorpresiva, apareció en el once del pasado sábado ante el Valencia. Los problemas físicos de Carl Starfelt facilitaron su aparición, pero también es cierto que el técnico celeste, Claudio Giráldez, prefirió apostar por el ghanés antes que por el canterano Yoel Lago, habitual suplente para jugar en esa posición de libre en la línea defensiva. Y el africano respondió con una actuación notable, reponiéndose de un arranque en que cometió un penalti.
Aidoo apareció casi primero en ataque que en defensa, porque dispuso de dos remates a balón parado que fueron las dos primeras grandes ocasiones. De hecho, el único céltico que tiró más a portería fue Borja Iglesias (3). En sus labores defensivas, recordó al jugador que era capaz de realizar cruces de corrección con asiduidad. Y, con balón, se fue animando para, en la segunda parte, sorprender con pases rompiendo líneas, como el que inició la acción del segundo gol. Una sola falta, un 93% de acierto en el pase y 2 robos son sus positivos números.
Iago Aspas dio su cuarta asistencia e iguala con Óscar Mingueza, Zaragoza y Rueda
A Iago Aspas le dio tiempo el pasado sábado de aumentar sus números de la temporada con una asistencia, la que le hizo a Hugo Álvarez en el cuarto tanto celeste ante el Valencia. Y con ella, igualó en cabeza de los pasadores de gol célticos con otros tres compañeros: Bryan Zaragoza, Óscar Mingueza y Javi Rueda.
Se trata de un curioso cuarteto que engloba a un referente y jugador total como el moañés, con un carrilero vertical como Rueda, con otro carrilero falto con alma de mediapunta como Mingueza y con un extremo como Zaragoza. La proliferación de asistentes, 14 en total, habla del reparto de minutos que realiza el cuerpo técnico liderado por Claudio Giráldez y de esa capacidad de pase que atesora la plantilla, pese a que el número de estos se haya reducido en esta fase de ataques más de transición que de posicionamiento.
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