Luís Campos afrontará otra temporada en un Celta que exige fichajes
El director deportivo externo afronta su segundo verano en el Celta tras once fichajes en la campaña pasada
La figura de Luís Campos entró el pasado verano en la estructura del Celta como director deportivo externo. Llegó con la fama de ser un ‘gurú’ en el mundo del mercado con la perspectiva de confeccionar un proyecto a dos años para tener un equipo de gran nivel en el centenario de la entidad.
Lo cierto es que, hasta el momento, su labor genera más dudas que aciertos, pero el club mantiene al luso al mando de la planificación deportiva. Pese a las dudas, culminará el proyecto y en el mercado que ahora se abre tiene su segundo intento, que será mucho más complejo de lo esperado debido a que falló en el primero.
Con la perspectiva del tiempo, los meses iniciales del portugués no llegan al aprobado y se quedan en valor negativo. Lejos de revalorizar al equipo, las 11 incorporaciones realizadas no sirvieron para elevar el rendimiento de la formación viguesa.
El pasado verano resultó movido con hasta diez incorporaciones. Jorgen Strand Larsen fue el futbolista que más costó (12 millones) y, a pesar de tener un gran futuro, estuvo lejos de ser diferencial. Caso aparte merece Williot Swedberg, por el que el equipo pagó 5 millones, y cuya participación resultó testimonial. Tienen futuro, pero hasta el momento, son errores.
De los jugadores con edad más avanzada, sí parecen aciertos las llegadas de Unai Nuñez y, sobre todo, Óscar Mingueza que, limitado por las lesiones, sí elevó el nivel y aportó cosas que no tenía la plantilla.
No obstante, ahí se quedaron los aciertos porque el guardameta Agustín Marchesín, hasta su lesión, y Luca de la Torre fueron futbolistas con minutos pero con un rendimiento deficiente. Estuvieron lejos de ser diferenciales en Primera División. En este capítulo también se sitúa el portugués Gonçalo Paciencia, que tiene un buen nivel como delantero, pero cuyo físico está lejos de poder responder a la máxima categoría del fútbol español.
Este tipo de jugadores, que terminaban contrato o procedentes de mercados extranjeros, tendrían que ser la clave de Luís Campos como gurú de la dirección deportivo y con dominio internacional. No obstante, resultó lo contrario. Fueron los dos españoles y conocidos los que sí aportaron al Celta. Los foráneos estuvieron lejos de dar ese paso adelante que se precisaba.
Un capítulo diferente son los cedidos que, en su caso, el rendimiento inmediato debe ser primordial porque es su misión. Una temporada buena con sueldos altos. Y ahí, también falló el luso. Óscar Rodríguez resultó, probablemente, la mayor decepción del curso y Seferovic, que llegó en diciembre, tampoco aportó. Carles Pérez, con un buen final de curso, sí llega a una calificación positiva.
Un caso aparte es el de Julen Lobete, incorporado desde la Real Sociedad para, acto seguido, ser cedido. Al menos, el movimiento resultó rápido.
Con la perspectiva inicial, este mercado debería ser para apuntalar lo hecho anteriormente, pero el plan es radicalmente diferente por los errores del último año. El Celta, bajo la tutela de Luís Campos, se enfrenta a un mercado largo, complejo y de muchos movimientos. Al menos, se presume que habrá media docena de llegadas y la entidad tiene muchas necesidades en dos parcelas. Una de ellas es el ataque pare rodear de calidad y gol a Iago Aspas que, además, igual ya no puede disputar la cantidad de minutos de cursos precedentes. Disponer de un delantero centro de garantías y algún extremo vertical se presume clave. Carles Pérez, si regresa, podría encajar en la segunda posición.
La siguiente necesidad es clara y se manifestó en toda la presente campaña. Se trata del centro del campo en la que el equipo vigués necesita, como mínimo, dos interiores de calidad contrastada, que eleven el nivel y llamados a ser titulares todo el curso. Gabri Veiga -que arregló en parte el desaguisado en esta parcela- será vendido y el Celta necesita reforzar esta parcela.
Y, a partir de ahí, se precisan también futbolistas de refuerzo, complementos para dar profundidad a la plantilla y todo pendiente de las posibles bajas por ventas debido a que jugadores como Joseph Aidoo, Javi Galán y Renato Tapia pueden tener mercado. Si hay salidas en la retaguardia, también habrá llegadas. Encajar a los cedidos -hasta nueve- que regresan será otro punto a diseñar. Pero el capítulo de fichajes será amplio para una escuadra que a 12 de junio todavía está sin entrenador. Debe llegar un técnico y un mínimo de seis incorporaciones. Es el segundo intento de Campos.
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