El interior del cumple

En su 38º cumpleaños, Iago Aspas ejerció un rol novedoso contra el Vitoria, al jugar de centrocampista en la fase ofensiva para lanzar a sus compañeros, rol en el que estuvo brillante

El capitán céltico deslumbró con el balón en un novedoso rol de interior izquierda en Barcelos.
El capitán céltico deslumbró con el balón en un novedoso rol de interior izquierda en Barcelos.

Hace dos meses, Claudio Giráldez lo anunciaba en una charla distendida con este diario. “Aspas podría ser centrocampista en un 4-3-3, jugando más bajo para poder lanzarnos más y evitarle el esfuerzo de ir tantas veces al espacio”. Dicho y hecho. En el día del cumpleaños del fuera de serie morracense, su entrenador le obsequió con el rol que había augurado y él respondió con la brillantez futbolística que lleva sacando a relucir en toda su carrera. Una primera parte excelsa del moañés, que con 38 años sigue enfrentando retos en el terreno de juego.

La idea era clara. Cuando el Celta atacaba, Aspas bajaba quince metros para aparecer más cerca del origen de la jugada que de su definición. Con balón, el cuadro celeste dibujaba un 4-3-3 en el que el morracense era el interior derecha, Román izquierda y Beltrán mediocentro, con Javi Rueda como extremo bien abierto en la diestra, Swedberg, primero, y Jones, después, en la izquierda y Pablo Durán en punta. Es decir, Iago tenía por delante atacadores del espacio natos, a los que se unía el recorrido del gondomareño. Un escenario que el cumpleañero entendió a la perfección, recibiendo entre líneas, girando y lanzando hacias las galopadas de sus compañeros. De esta forma nacieron varias situaciones de gol e, incluso, él mismo generó una con un tiro al larguero desde el centro del campo.

Sin balón, el moañés sí fue delantero porque el Celta cambiaba del 4-3-3 a su 3-4-3 habitual

Este planteamiento ofensivo contrastó con el defensivo. Curiosamente, y al revés de lo que era habitual en su fase inicial como técnico celeste, el habitual 3-4-3 de Giráldez se adivinaba cuando el conjunto vigués no tenía la pelota. De esta forma, Aspas trabajaba en la primera línea, más cerca de Durán. Con este mecanismo, Claudio conseguía que su capitán fuera de los más adelantados al defender y de los más retrasados para atacar. Dicho de otro modo, lo protegía de realizar grandes esfuerzos que le quitasen frescura y limitasen su magia con la pelota.

El descanso puso fin a la probatura de Iago como centrocampista. Tras el receso, Claudio regresó a su dibujo más habitual en ambas fases y dio relevos a todos los futbolistas de campo. El experimento del moañés en el medio resultó un éxito. Quizás no sea una opción prioritaria durante la temporada, pero desde luego que se ha ganado ser un argumento más en el libreto del porriñés, que ahora tiene la opción del interior del cumple.

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