Claudio Giráldez: “Aspas podría ser centrocampista en un 4-3-3, jugando más bajo para lanzarnos”
El entrenador porriñés profundiza en su modelo de juego, su apuesta por la cantera, el trabajo diario con los futbolistas y la posibilidad de que uno de los nuevos fichajes sea un especialista en mover el balón parado en la segunda parte de su entrevista en Atlántico
El éxito no cambia a Claudio Giráldez (Porriño, 1988). Lo asume con naturalidad y acepta el reto europeo, pero sigue tan pegado como siempre a su familia, sus amigos y su pasión por el fútbol. Los ojos le brillan cuando explica, en la azotea de la Sede, con la Ría de Vigo al fondo, su idea del 4-3-3, una movilidad o el rumbo que cree que tomará el juego en el futuro. Y con su padre y su tío siempre en la memoria.
Imagino que cayó una botella de vino para celebrar la Liga Europa.
Cayó, cayó. Tomamos una buena botella de vino. Es una tradición ya y ojalá se sigan abriendo muchas.
¿Ha subido el nivel también ahí?
Bueno… Tomamos un Victorino, que es un vino de Toro que me gusta mucho. Teníamos varias botellas en casa, estábamos con el cuerpo técnico y lo hicimos para disfrutar.
Imagino que sabía de maravilla, como lograr esto a su manera.
Es que eso era innegociable. Nosotros sentimos el fútbol de una forma y queremos trasladarlo así. Es imposible que lo movamos. Llegaremos donde tengamos que llegar, pero con esa manera de sentir el fútbol.
“Prácticamente todo el mundo nos dijo que no podríamos tener tantos titulares en Primera División”
¿Cuánta gente les dijo que no podrían tener 16-18 titulares en Primera?
Prácticamente todo el mundo. Pero nos pasó en todos los peldaños que íbamos subiendo en la estructura del club. Hay que saber explicar a los jugadores el porqué y que ellos hagan el ejercicio de entenderlo. También que vayan viendo que tiene sentido porque intentamos ser justos y que todo el mundo se sienta importante. Además, hay unos días que encajan más para un compañero y otros para otro. Eso nos hace estar más cerca de ganar, que es lo que queremos todos. Este año ha funcionado bien y ojalá siga siendo así en lo que viene.
Qué bonita fue esa imagen suya en Praza América con la bandera de Feito na Madroa.
Sentimos que tenemos mucha gente preparada a nuestro alrededor. A veces, hay que mirar cerca antes de mirar más lejos. Ver hacia abajo y no solo hacia arriba. Tenemos una cantera que lleva trabajando bien mucho tiempo y esa bandera era una forma de demostrar a toda la gente que estaba allí que esto no es una cosa de Claudio, de Damián o de Hugo, sino de todos los que llevan trabajando mucho tiempo en este proceso. Y, sobre todo, también para recordar a toda la gente que se esfuerza, que es muy buena y que no ha tenido la suerte que tuve yo de llegar al fútbol profesional. Es un reconocimiento para todos ellos. Para los Salva, los Lago, los Abalde… Todas las personas que llevan mucho tiempo trabajando con nosotros, que quieren mucho al club y que están muy preparados para aportar a todos esos jugadores que están en el primer equipo y a los que vienen detrás, que ojalá puedan llegar a estarlo.
¿Cómo equilibra el medio plazo del crecimiento de los jóvenes con que en el fútbol no hay futuro más allá del siguiente partido?
Tenemos que buscar una forma de competir siempre. Porque si el equipo es borrado del mapa, da igual lo que pienses a la larga, que no tiene sentido. Pero hay que tener una forma de hacer que esto sea sostenible. Viene de los procesos, de creer en una manera de trabajar y en una evolución de los jugadores. De darles herramientas para que sean mejores y también que sientan la exigencia de que, como se relajen, no van a estar en el terreno de juego. Que sepan que este mundo es muy competitivo y que no nos van a juzgar por lo que hicimos antes, sino por lo que hacemos ahora. Seguramente, si no hubiéramos ganado al Betis o en momentos importantes de la temporada, el trabajo se vería más empañado o no estaría tan reconocido. Y habría sido igual de bueno o de malo.
"Tenemos una cantera que lleva trabajando bien mucho tiempo; a veces hay que mirar cerca antes de mirar más lejos"
La dictadura del resultado.
Por un lado, así tiene que ser. Todos queremos ganar, estar en Primera División, en las partes altas de las clasificaciones y para eso hay que ganar. Otra cosa es que pensemos que ganar es hacerlo bien y perder es hacerlo mal. Hay una línea muy delgada entre la gran mayoría de los equipos de Primera División y en la gran mayoría de partidos entre quien gana y quien pierde. Por eso, seguramente sume tener una idea, que todo el mundo esté conectado a ella, que la afición y el entorno vaya en una misma línea y consigamos así que en los momentos de debilidad nos mantengamos más sólidos, más firmes y más unidos.
¿Cómo ha convencido a Iago Aspas para que asuma este nuevo rol de menos minutos?
Hemos hablado. Pero luego hay una parte que depende solo de él. De cómo su inteligencia y sensibilidad para este deporte le hacen reinventarse permanentemente y buscar la manera de sentirse competitivo. Hay veces en las que él ha comprobado que podía disfrutar y ser más importante para el equipo entrando en la última media hora.
Comprobarlo por uno mismo es mejor que cualquier discurso.
Sí. Evidentemente, Iago quiere jugar siempre. Y todos queremos que él esté siempre en el campo. Pero como el resto de seres humanos, van pasando los partidos, los años, ha tenido una lesión que le ha truncado bastante y creo que es importante que él siga disfrutando. Lo veo feliz y muy ilusionado. Y eso es lo más importante para que pueda rendir porque un jugador de su talento tiene que estar feliz.
“Todos queremos estar arriba, otra cosa es que pensemos que ganar es hacerlo bien y perder es hacerlo mal”
Hace 5 años estaba en el Gran Peña y ahora en Europa. ¿Cuánto cambia la vida interna del vestuario?
Es un grupo humano en el que debes establecer unos códigos, unas formas de trabajar y que haya un respeto y una igualdad dentro de que cada uno es distinto y hay que buscar la manera de convencerlo. Pero hay muchas más cosas en común de lo que la gente se piensa. Y en especial en un vestuario tan sano como el que tenemos aquí. A lo mejor, cuando entrene a uno peor diré que hay más diferencias. Pero a día de hoy tenemos un vestuario con gente muy normal, muy celtista y esa es una de las claves del éxito de este año. Que todos los aficionados se vean representados en los jugadores y que tenemos un grupo humano que se ayuda, sin competencias ni envidias y que entiende que el entrenador tiene que tomar decisiones.
Hemos visto el 4-3-3 en el tramo final. ¿Qué le invita a utilizarlo?
Tiene que ver con varias cosas. Primero, con no ser previsibles; segundo, con que muchos rivales te emparejan con mucho jugador en la última línea cuando juegas de 3 y contra equipos que se cierran es más difícil atacar; tercero, porque hay muchas veces que nuestro tercer atacante en el 3-4-3 es más de enganchar y preferimos sacar más a los centrales a esa zona de dentro. Luego, por tener más situaciones de juego de pasillos por fuera y en vez de tener solo uno en el carril, tener dos contra equipos que nos interese atacarles más por fuera.
A más variantes, más soluciones.
El fútbol va de sorprender al rival. Tener una plantilla inteligente, capaz de interiorizar los cambios entre los dos o tres sistemas que hemos usado durante el año nos ha llevado a que muchas veces los contrarios no se ajusten tan bien o no sean capaces de quitarnos el balón. Sobre todo en los principios de los partidos, cuando la energía del adversario en el press es más alto y resulta más difícil meterles mano.
"Entre un vestuario de Preferente y uno de Primera hay muchas más cosas en común de lo que la gente se piensa"
También hay jugadores que se puedan amoldar mejor a un esquema. En este caso, pienso en Fer López o, incluso, en Ilaix Moriba si juega con tres dentro.
Sin duda. Son dos jugadores que les va bien ese rol. Incluso Iago...
¿Aspas de centrocampista?
Sí. Jugando más bajo para poder lanzarnos más y evitarle el esfuerzo de ir tantas veces al espacio. Aunque lo pierda en el área. Tenemos jugadores que nos dan la variabilidad de jugar dentro-fuera, como Williot, que se movió ahí contra el Sevilla. Ese día cambiamos sobre la marcha al ver su alineación por lo que te decía antes: para no poblar demasiado su última línea con sus extremos presionando a nuestros carrileros. Creo que tenemos futbolistas que encajan bien en esa forma y la suerte de contar con carrileros o extremos que se adaptan a las dos posiciones como Carreira, Alfon, Hugo Álvarez o el propio Williot. Laterales o centrales como Javi o Marcos, que nos dan la variabilidad de poder jugar en ambos puestos. Eso hace que equipos que se puedan ajustar muy bien contra nuestro sistema de 3, se ajusten peor. O contra los que aprietan siempre de forma parecida a una línea de 4, ya podemos tener soluciones preparadas de antes.
Un entrenador de la cantera, Jacobo Montes, me dijo en su día que cuando no estás mejorando es que estás empeorando. ¿Cuánto margen de evolución cree que tiene?
Tengo que mejorar mucho. Tenemos carencias que suplir todavía. Dar un paso adelante para ser competitivos cerca de nuestra portería, en balón parado, incluso en transiciones. El equipo es capaz de dominar más tiempo cerca de la portería rival y a veces atacamos demasiado rápido. Como entrenador, hay que ser capaz de comunicar mejor, de ayudar más a la individualidad y no solo al colectivo... Estamos permanentemente aprendiendo. Cada vez gestionamos herramientas nuevas, más gente en el cuerpo técnico, más situaciones con medios de comunicación. Soy una persona a la que le gusta estar en continua evolución y eso lo llevo a lo táctico y a lo que no lo es.
“Hay que mejorar el balón parado y tener un especialista en ello nos va a ayudar; estamos trabajando en ello”
Ya que menciona el balón parado, ¿se plantean que uno de los fichajes pueda ser especialista en su ejecución?
Sí. Estamos trabajando en ello. Luego sabemos que tenemos una plantilla baja en cuanto a estatura y que no será nuestra mayor fortaleza. Pero hay que poner el foco en mejorar en esa faceta y tener un especialista en ello nos va a ayudar, como pasa con trabajos de línea, con la parte física, con la nutricional... Todo tiende a la especialización y el balón parado es una parte más del juego que tenderá a tener un especialista encargado.
¿Cómo imagina el fútbol dentro de 10 años?
Es difícil anticipar. Evidentemente, vemos una evolución física tremenda en los jugadores, en la preparación y en el conocimiento de cada detalle. Eso va a hacer que el juego sea cada vez más físico. Pero yo sigo pensando que lo que nos levanta del asiento y nos emociona tiene que ver con el talento y con algo que no se puede entrenar ni prever hacia futuro. Ojalá sigamos teniendo futbolistas talentosos que estén por encima de todo lo demás.
Pero el ritmo de juego ya es muy alto. ¿Se puede subir aún más sin poner en peligro la salud de los futbolistas?
Sigue habiendo margen de mejora en todo y creo que cada vez hay menos lesiones porque hay mucho más conocimiento sobre las variables y los indicios que las pueden evitar. La especialización de la que hablábamos antes va a tender a un estudio más detallado para que cada vez sea más difícil meterle mano a un rival. Pero, queramos o no, siempre va a estar el talento para marcar la diferencia.
El año que viene, bendito problema, jugará más y, por tanto, entrenará menos. ¿Cómo prevé subsanarlo?
El otro día hablamos de cómo organizarlo. Vamos a necesitar más precisión en el entrenamiento, en los vídeos y en la preparación. Hemos tenido buenas pruebas este año en semanas de tres partidos y se trata de replicarlo el mayor número de veces posible. Eso sería una buena noticia. Evidentemente, es una de las asignaturas que tendremos que aprobar. Por eso, escuchar a jugadores con experiencia en esto o a Borja Oubiña o a gente en el cuerpo técnico que ya lo haya vivido nos va a guiar. Es uno de los retos del año que viene. Nos motiva y ojalá podamos superarlo con nota.
“Ojalá que mi padre y mi tío se sientan orgullosos de lo que vayamos consiguiendo allí donde estén”
Por cerrar como empezamos, compartía la pasión por el vino con su padre y su tío, a los que tiene presentes diariamente. ¿Cuánto habrían disfrutado ellos de esto?
Supongo que a su manera lo habrán disfrutado. Yo los tengo presentes todos los días de mi vida. Y en especial cuando tienes un momento tan feliz como éste. Creo que el fútbol es compartir, la vida es compartir y un logro así también. Ahí los echas más de menos. Sé que hubiese sido todavía más bonito vivirlo con ellos. Pero son partes de la vida y hay que asumirlas con naturalidad. Ojalá se sientan orgullosos allí donde estén de lo que vayamos consiguiendo. Y también de intentar ser buenas personas, buenos profesionales y honestos con la gente de nuestro alrededor. Es para lo que nuestros padres nos han educado siempre.
Valores para la vida y para el fútbol.
Por eso tratamos de darle alegría a la familia que aún está con nosotros, que es algo que nos da este maravilloso deporte. Nos sentimos unos privilegiados por poder aportar felicidad a tanta gente. No solo de la familia, sino de toda nuestra ciudad, de toda nuestra comunidad. Es el mayor regalo que nos ha dado esta temporada.n
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