Era cierto, Hugo Álvarez y Williot Swedberg estaban ahí

Celta-Juventus

Hugo Álvarez y Williot Swedberg tuvieron la incidencia en el juego que llevaba tiempo sin verse

El escandinavo volvió a dar muestras de su fútbol imprecedible e indetectable en ataque y estuvo muy participativo en labores defensivas.
El escandinavo volvió a dar muestras de su fútbol imprecedible e indetectable en ataque y estuvo muy participativo en labores defensivas. | J.V. Landín

Si la irregularidad tomase forma humana en el vestuario del Celta, Hugo Álvarez y Williot Swedberg podrían encarnarla a la perfección. Ambos futbolistas destacan por ser capaces de lo mejor y de lo peor, siendo la cita de ayer una de las que se pagan por verlos jugar. El ourensano, con una sonrisa de oreja a oreja y siempre detrás del balón. El sueco, con su afamada cara de póker, tan indescifrable como siempre. Ayer, canterano de carné y canterano de oficio protagonizaron un encuentro a la altura de la emoción que invadía la ciudad en los días previos, una gran noche europea.

Tardaron los primeros diez minutos en engrasar la maquinaria; los más críticos ya descartaban que fueran a ser determinantes en el encuentro. Es en ese instante, entre la duda y la pena por saber del potencial del uno y del otro, cuando emergieron en el partido. Álvarez, con mucha implicación en los pasillos interiores, inició la jugada de su gol en el campo celeste. Contuvo el balón y esperó a que Carreira cayera hacia dentro para doblarlo y apoyar la posible transición ofensiva. El vigués descargó hacia Jutglà y este a Rueda, que centró raso al área pequeña hacia Williot Swedberg. Después de no tener incidencia en los nueve partidos disputados esta campaña, no se le ocurrió mejor maniobra al 'rey del caos' que hacer un control orientado con la zurda y ceder a un Hugo Álvarez que finalizaría la acción con el 1-0.

En paralelo a la situación del gol celeste, los dos cumplieron en labores defensivas. Williot Swedberg se mostró, como todos sus compañeros, muy solidario en el bloque bajo, teniendo que intervenir en un par de ocasiones sobre Nick Woltemade en boca de gol. Al regreso de la segunda mitad y con el arreón juventino tras el paso por vestuarios, dio señales de cansancio y Giráldez optó por cambiarlo al cuarto de hora.

Álvarez, por su parte, tuvo su cometido defensivo en cortar las acciones rivales en el centro del campo, acompañado de Moriba y Febas. Cumplió en esa tarea, al igual que en la construcción de las salidas rápidas por banda derecha. Fue sustituido a falta de cinco minutos para el pitido final.

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