Liga Europa
El Friburgo tiene una hispanidad testimonial
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A pesar de que Alemania acogió grandes cantidades de emigración desde Galicia en los años 70, Friburgo no fue nunca un destino principal al no ser una ciudad industrial. Esto está cambiando en la actualidad, al presentarse como un lugar puntero en Europa en energía renovable y políticas verdes, que llama a distintos profesionales del sector a pasar por allí en viajes de negocios o, incluso, para instalarse. En cuanto al fútbol, la dinámica es la misma. El rival del Celta el próximo jueves tiene una conexión testimonial con España. De hecho, en sus 122 años de historia, apenas contabiliza dos jugadores españoles y la participación de uno de ellos, Ezequiel Calvante -famoso por meter un penalti con el pie de apoyo en el Europeo sub-19-, fue poco menos que anecdótica en el curso 2012/13, en el que estuvo cedido por el Betis en Brisgovia y apenas sumó 25 minutos en dos partidos -los dos primeros, luego no volvió a jugar más-. Así pues, el único paso con peso por la Selva Negra fue el de Marc Torrejón con 55 encuentros en tres cursos.
Así es. El canterano del Espanyol fichó por el Friburgo en 2014 y se quedó hasta 2017. Fue el punto intermedio de su etapa alemana, que comenzó con el Kaiserlauten en 2012 y terminó con el Unión Berlín en 2020, cuando se retiró del fútbol. El central catalán vivió un descenso en su primera campaña y un ascenso en la segunda. Así, contabiliza 31 partidos de Bundesliga en dos temporadas y 20 de Bundesliga 2 en una, además de cuatro encuentros de Copa alemana. Aportó un gol y cuatro asistencias en sus tres años en Brisgovia, donde llegó tras sumar experiencias en el Racing de Santander, aparte del club perico.
Además de ser casi el único exponente español en Friburgo, Torrejón también puede hablar de la Liga Europa. O, más bien, de la Copa de la UEFA, su denominación anterior. El zaguero catalán solo participó en una edición, la del curso 2006/07, pero alcanzó la final con el Espanyol tras eliminar a equipos como el Benfica o el Werder Bremen. El duelo decisivo contra el Sevilla es de infausto recuerdo para él porque no solo perdió en la ingrata tanda de penaltis tras el 2-2 en el choque, sino que el propio Marc falló una de las penas máximas.
La vida da muchas vueltas y cualquier detalle puede cambiar el destino de las personas. Es el caso de Anthony Jung, veterano defensa central de 34 años del Friburgo. Cuando tenía tan solo 3, se produjo un acontecimiento que giró su camino. Hijo de un español y una alemana, vio la luz en la Villajoyosa, en la provincia de Alicante. Sus padres se divorciaron cuando él contaba con esa tierna edad, lo que propició que se mudase a Alemania con su madre. Allí creció, se educó y se enganchó al fútbol. Y allí desarrolló casi toda su trayectoria. La única excepción, eso sí, es notable porque militó en el Brondby danés desde 2017 hasta 2021.
Jung fichó este verano pasado por el Friburgo, al que llegó libre tras otra etapa de cuatro campañas en el Werder Bremen. El defensor alicantino -técnicamente lo es- salió de la cantera del Eintracht de Frankfurt y pasó por el Leipzig y el Ingolstadt antes de iniciar su aventura danesa.
Lo cierto es que su participación en el próximo rival del Celta no está siendo ni mucho menos deslumbrante. Suma 10 partidos en Bundesliga y 3 en Liga Europa, donde no juega desde que tuvo 7 minutos ante el Lille en el cierre de la fase de grupos. No tiene pinta de que vaya a ser titular el jueves, pero podrá hablar en castellano con algún céltico. O, al menos, decirles que en su DNI pone que es español.
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