Cuando eliges una forma de ganar, también eliges una forma de perder
Celta - Villarreal
Análisis del partido entre el Celta y el Villarreal, el primero del equipo vigués fuera de casa
Decía Eduardo Berizzo que cuando eliges una forma de ganar, también eliges una forma de perder. Es lo que el Celta ha vuelto a tener con Claudio Giráldez y bajo ese modelo sucumbió ayer en el último minuto de un partido loco en Villarreal. El técnico porriñés rotó jugadores, pero mantuvo la idea y eso deparó en un partido abierto y con alternativas, que terminó cayendo para el lado local.
El plan no tiene rotaciones
El credo de Claudio incluye la utilización de la mayor parte de los futbolistas que tiene en sus plantilla. Es muy común que rote dos, tres, cinco y hasta siete futbolistas como ayer hizo en la Cerámica. Lo que no cambia es la idea. Con todos los matices que se quiera añadir, sí, pero siempre con la misma esencia. Así lo demostró en el tapete un Celta que condicionó al rival y también sufrió con su calidad. Pero sin salirse del plan.
Intercambio de roles
En una delantera con Douvikas y Aspas, el griego acostumbra a atacar los espacios mientras el morracense viene al pie. Al mudar el frente de ataque, también cambiaron los roles. Borja Iglesias oxigenó mucho el juego colectivo del equipo bajando balones, guardándolos y distribuyéndolos con criterio. Fue uno más en el circuito futbolístico celeste.Alfon, en cambio, fue como un cuchillo. Su verticalidad fue una amenaza constante. De esta combinación nació el primer gol
El indefendible Gerad Moreno
La calidad individual es lo más difícil de defender que existe. Y a Gerard Moreno se le cae de los bolsillos. El delantero catalán encontró su espacio en el sector de Manquillo, a la espalda de Moriba, mejorable en lo táctico. Desde ahí conectó con Parejo, con Yeremy Pino, con Baena y con cualquiera que se le ofreciese. Su talento hizo mucho daño en una zona izquierda céltica en la que Carreira estuvo incómodo.
La paradojas tras los cambios
El Celta llegó por delante al descanso gracias al sensacional gol de Mingueza. Marcelino reaccionó con Ayoze y sacrificó a Gerard Moreno. Poco después entraron Barry y Pepe, al tiempo que Claudio retiraba a Moriba y a Carreira. Curiosamente, con el centro del campo y la banda izquierda reforzadas con Beltrán y Hugo Álvarez y sin el mejor futbolista del primer acto en el campo, el Villarreal remontó de manera exprés con goles provocados por sus hombres de refresco y con un equipo vigués que volvió a sufrir cuando le empujaron a defender en bloque bajo.
Mingueza es el sistema
En los minutos finales, el Celta encontró un faro en Óscar Mingueza. Desde su posición de falso central derecho, apareció por todas partes del campo y en todas ellas con acierto. Sirvió el gol a Starfelt, dividió siempre la defensa del Villarreal, firmó un robo milagroso y se convirtió en el mejor amigo de todos. El fútbol total hecho persona.
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