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El Celta no jugó ayer un buen partido en el aspecto ofensivo. Sin embargo, Iago Aspas logró sacar rédito en forma de punto con un sensacional disparo desde la frontal que esquivó a los defensas del Girona con una rosca divina. Era el minuto 81 y el primer tiro entre palos del equipo céltico y no fue el único por un manso cabezazo de Douvikas a las manos de Gazzaniga cuando el partido languidecía. En cualquier caso, el duelo de la temporada con menos intentos entre palos sirvió, al menos, para echarse a la boca algo positivo.
En los otros seis choques de lo que va de curso, el conjunto vigués disparó al objetivo al menos cuatro veces. Contra el Alavés, en la jornada inagural, efectuó cuatro disparos a puerta para ganar 2-1. Ante el Valencia, fueron cinco los tiros a portería para una victoria por 3-1. Frente al Villarreal, hasta nueve chuts entre maderas hizo el Celta para acabar perdiendo 4-3. Incluso ante Osasuna, en el que probablemente haya sido su peor partido, el conjunto celeste disparó más que su rival: cuatro fueron a palos. El día del Valladolid en Balaídos, los de Claudio volvieron a alcanzar los nueve chuts al objetivo para vencer 3-1; en Bilbao, acertaron 4 veces para perder 3-1; y el pasado jueves, contra el Atlético, fueron 4 los lanzamientos al arco -el doble que su rival- para perder 1-0 en el único encuentro sin goles de lo que va de temporada. Ayer, con dos tentativas a portería -ambas después del 80-, el Celta logró empatar a un tanto.
Son cifras que, de algún modo, reflejan el partido más incómodo para los celestes en Balaídos en lo que va de curso. El Girona sometió a los pupilos de Claudio durante la primera mitad y gran parte de la segunda y, de hecho, le ganó la posesión (53%). Tampoco pudo contragolpear con regularidad la escuadra local hasta pasada la hora de encuentro. Esto derivó en pocas llegadas al área por parte celeste. Desde luego, menos de las habituales.
Sin embargo, no se notó en los disparos totales. Hasta 12 hizo el Celta. Eso sí, cinco bloqueados y otros tantos desviados. Ilaix Moriba lo intentó cuatro veces sin una suerte que llegó después del 80 con Iago Aspas, fiel a su cita con la historia.
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