Domínguez, de nuevo titular

El vigués no entraba en el once liguero desde la derrota ante el Elche el mes de septiembre

Carlos Domínguez volvió ayer al once inicial del Celta después de casi 4 meses y mostró un buen nivel en el centro de la defensa.
Carlos Domínguez volvió ayer al once inicial del Celta después de casi 4 meses y mostró un buen nivel en el centro de la defensa.

Carlos Domínguez volvía a la titularidad, y volvía por la puerta grande, con el brazalete de capitán. En un escenario complicado como es Montilivi podía caer en la trampa de sentirse un impostor que ocupaba la posición de Marcos Alonso, y la tarea de Iago al frente del equipo. Pero no era eso lo que le había pedido Giráldez, y él lo entendió.

Ante el Girona hizo pareja con Aidoo en el centro de la defensa. No son los habituales esta temporada, y sin embargo demostraron que el trabajo en Afouteza va en el camino correcto, ese que hace que todos los jugadores se sientan importantes, relevantes para el entrenador porriñés.

Con 25 años recién cumplidos, el vigués todavía no había sido de la partida en este 2026. Sí formó parte de los onces del Celta en las primeras jornadas, aquellas de los empates. Su último partido como titular fue en el Martínez Valero. Aquel día el Celta cayó ante el Elche (2-1). Domínguez siguió jugando. Salía desde el banquillo, sí, pero todavía con minutos, como ante la Real Sociedad, cuando disputó entera la segunda mitad. Después una lesión frenó su progresión esta temporada. Había tenido tiempo de participar en Copa, ante el Sant Andreu, y de debutar en Europa, su último partido fue el del Dinamo de Zagreb, pero tocó parar mientras el engranaje seguía funcionando. Y costó reengancharse. Giráldez tenía otras ideas. Ya sabía de su potencial, de su saber hacer, así que podía dejarlo en la ‘nevera’ mientras ponía en práctica otras opciones. El vigués siguió trabajando, cumpliendo con lo que esperaba de él, recuperándose físicamente y aportando al equipo allí donde se le necesitaba.

Y llegó la eliminatoria para meterse en octavos de final de la Europa League, y volvieron los minutos. O mejor dicho el minuto. El central celeste fue el último cambio en el partido de vuelta ante el PAOK. Lo justo y necesario para pisar el césped y celebrar el pase. Es como sí el terreno de juego de Balaídos le hubiese dado el empujón que necesitaba.

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