El Celta de Giráldez según Claudio
El técnico porriñés desgrana su modelo de juego en una instructiva charla sobre táctica, su auténtica pasión
Decía un sabio que en el fútbol, cuando no estás progresando es que estás empeorando. Claudio Giráldez lo sabe bien. Por eso, su incipiente carrera como entrenador ha ido en continua evolución. Dentro de su idea general, los matices, modificaciones y novedades son constantes. También ha sido así esta temporada, en la que ha tenido menos tiempo para entrenar por la Europa League, pero le ha obligado a desarrollar aún más su capacidad adaptativa y su fervorosa pasión por la táctica. Así lo transmite cuando habla sobre ella.
“Hemos evolucionado a tener vídeo y charla en el estadio para maniobrar en función del adversario”
“Hemos usado muchos más dibujos, más maneras de ocupar los espacios y más asimetrías a lo largo de la temporada”, explica el porriñés, sobre las principales diferencias con el curso 2024/25. Es algo que el Celta realiza incluso dentro de los propios partidos. “Muchas veces son las alturas de ciertos jugadores las que nos modifican a todos. Si podemos ganar tiempo jugando bajos por uno de los carriles, con Mingueza o Carreira, pasamos a cuatro. Nuestro extremo entiende ahí que debe jugar por fuera”, desgrana. “Otras veces es algo trabajado durante la semana. Por ejemplo, en el Bernabéu”, recuerda.
“Si podemos ganar tiempo jugando bajos en un carril con Mingueza o Carreira, pasamos a cuatro”
Esta ductilidad ha generado una nueva estructura en los últimos partidos: el 3-3-3-1. Se vio contra el Elche, pero también en el Camp Nou, en Anoeta o contra el Rayo en Balaídos. “Hacemos salida 3+3 metiendo un carrilero dentro o descendiendo a uno de la última línea para juntar tres centrocampistas”, explica Claudio, que busca de esta manera dificultar la presión del rival. “Se trata de usar los perfiles de los futbolistas para ser menos detectables por los rivales”, enfatiza el louriñés. “A veces, abrimos un extremo porque queremos atacar por fuera o sorprender llegando desde segunda línea”, añade, insistiendo en Mingueza y Carreira. “Lo entienden muy bien y nos dan mucha variabilidad”, acota, mientras añade a la ecuación a Álvaro Núñez y a Fer López. “Con él podemos modificar alturas en la derecha”, apostilla.
“Hacemos salidas 3+3 con un carrilero dentro o alguien de la última línea para juntar tres centrocampistas”
La maleabilidad ofensiva no es así atrás. Lo quiere su entrenador. “La fase defensiva es mucho más parecida al año pasado. Más estable. Aunque la modifiquemos, es muy importante que los ajustes sean pequeños para que el equipo lo tenga claro”, relata Giráldez, que reconoce la mejoría del equipo en bloque bajo, pero no que haya sido algo buscado. “No es que no quisiéramos ir en avanzado. Por el perfil de algunos jugadores y por falta de energía por el calendario, tuvimos menos agresividad en la primera línea por momentos. Eso nos llevó a buscar solidez atrás”, subraya Claudio, que sigue creciendo como entrenador para que su Celta crezca como equipo.
“Por calendario y por perfiles, a veces nos faltó agresividad en la última línea y buscamos solidez”
Matices en el vestuario sobre el once del rival
Claudio Giráldez y su cuerpo técnico han incrustado en el cerebro de sus futbolistas una serie de modificaciones a aplicar de manera casi matemática durante el partido. Y también justo antes de él. Por eso, es muy habitual que introduzca matices en el propio vestuario cuando ve el once titular del rival en cuestión. “Antes lo hacíamos más en el hotel, pero este año hemos evolucionado mucho a tener los momentos de vídeo y de charla en el propio estadio”, desvela el técnico del Celta.
“Hemos evolucionado a tener vídeo y charla en el estadio para maniobrar en función del adversario”
“Es para tener más tiempo para maniobrar en función de la alineación del rival y porque esta temporada tenemos menos tiempo de preparación”, explica con detalle el entrenador louriñés. “Por eso creo que es más importante darle información directa a los once que salen a jugar”, revela.
De este modo, aunque el plan general esté trabajado, el cuerpo técnico tiene listas varias soluciones según los futbolistas que elija el entrenador rival. “Tenemos preparados un par de ajustes en función de si el rival sale con un extremo de uno contra uno o con un jugador que viene dentro. O si plantean línea de 3 o de 4. Y así sucesivamente”, explica. Adaptabilidad sobre el terreno.
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