El Celta, más o menos feo
Getafe 0 - 0 Celta
Sacó un punto después de que el Getafe lo maniatase en la primera mitad y de que le faltase remate cuando se soltó
El partido de ayer entre el Celta y Getafe en el Coliseum dio poco; apenas nada. Por no dar, no dio ni un solo gol. El conjunto vigués se mimetizó con el fondo de un partido plano en la primera parte y mejoró en la segunda, ya con balón. Pero remató demasiado poco como para que merecer más que el punto con el que regresa. La semana de los tres viajes termina con una derrota y dos igualadas. A la espera de que hoy se cierre el mercado y se encare, ya sin distracciones, la segunda mitad de la temporada.
Contra gustos, no hay disputa. Hay a quien le gusta la fealdad, quien encuentra belleza en lo horrible, quien siente orgullo en la defensa de lo desagradable. Se admite, cómo no. Aunque provoque repulsión. Bien se sabe que buscar arte en un deporte es una exageración. Pero no está de más que un espectáculo agrade más allá de lo visceral. El fútbol, la modalidad deportiva más explotada, da cabida en su interior a quien no le gusta demasiado en sí y centra en las emociones que provoca y en los beneficios clasificatorios que genera. No son pocos y disponen de seguidores acríticos. Que defienden con vehemencia que disfrutan. No hay duda de que así lo sienten. Contra gustos, no hay disputa.
El Celta no se disgusta discontinuo. Ha aprendido a afearse. A mantener siempre la competitividad y asumir sin disgusto lo guadianesco de las virtudes. Pero ayer acudía a la casa de un Getafe que ha hecho de las interrupciones en el juego su sístole y diástole. Nada sorprendente ni inesperado. La idea del equipo vigués de salida era abrir el ataque con Swedberg y Jones mientras por dentro se movían los dos mediocentros y un Fer López ya titular, con Borja Iglesias de imprecisa referencia de espaldas y las llegadas al área de Ilaix Moriba. Pero todo dependía de tener el balón y el equipo vigués no lo tuvo. O, mejor dicho, no lo tuvo más allá del centro del campo. Porque el Getafe se plantó en campo céltico impidiendo la salida desde atrás de los celestes, incapaces de hilar pases. De hecho, cada vez estaban más pendientes de poder despejar los balones directos hacia la última línea de los madrileños, que comenzaron a cargar cerca del área de Ionut Radu.
Excesivamente reculado por mérito del Getafe, el Celta no encontraba ninguno de los caminos que había diseñado: Jones apenas pudo correr, Swedberg apenas apareció y Borja Iglesias erraba más que acertaba al devolver el balón. Todo salpicado de la habitual defensa cuerpo a cuerpo de los locales, sabedores de que su entrenador valora como una victoria anímica cada falta. Nada nuevo, pero una vez más a los vigueses se les atragantaba el mismo discurso. Eso sí, mentalmente no le importaba sentirse feo, como viene siendo norma. E incluso llegó a terminar la primera parte saliendo del propio campo, aunque para ello tuvo que renunciar a la salida escalonada y buscar balones largos. Con todo, en los primeros 45 minutos se jugó a lo que el Getafe quiso. Y no se jugó a lo que el Getafe no quiso.
Los descansos en el vestuario celeste son tácticos. El cuerpo técnico que lidera Claudio Giráldez disfruta de esos minutos de reajustes, compartiendo con sus futbolistas su lectura del partido. Y esta vez funcionó la charla porque el Celta de la segunda mitad no se pareció nada al de la primera. Los circuitos de circulación de balón aparecieron porque el centro neurálgico del juego estaba ahora en la mitad defensiva getafense. Marcos Alonso encontraba en la izquierda a Swedberg y éste hallaba en el centro a Miguel Román con media docena de compañeros por delante del balón. Las conducciones de Fer López y las apariciones de Moriba acercaban al equipo vigués a la portería de Soria, pero costaba demasiado encontrar los remates, demasiados escasos para el control del juego que ya tenía el bloque vigués. Las ocasiones fueron contadas y se quedaban más en el espectro de los casis. Como el casi remate de Moriba y la buena parada de Soria a disparo de Borja Iglesias.
Cambios de nombres
Hubo cambios de nombres en la búsqueda de más ataques. La llegada al área de Carreira por el pase de Mingueza; la intensidad de Durán por el equilibrismo de Swedberg; las piernas de Javi Rueda por las de Jones El-Abdellaoui; y, finalmente, la magia de Aspas por la de Fer López. Pero no hubo cambio de tendencia y Soria siguió sin tener que intervenir. En tal tesitura, con el Getafe sólo llegando en un saque de esquina, terminar con empate sin goles era lo lógico. Más feo o más bonito, el partido acabó triste.
Getafe 0-0 Celta
Getafe:
David Soria; Kiko Femenía (Álex Sancris, min.90), Domingos Duarte (Boselli, min.90), Djené, Zaid Romero, Juan Iglesias; Mario Martín (Javi Muñoz, min.68), Luis Milla, Mauro Arambarri; Luis Vázquez (Nyom, min.90), Martín Satriano (Liso, min.77).
Celta:
Ionut Radu; Jones El-Abdellaoui (Javi Rueda, min.76), Javi Rodríguez, Carl Starfelt, Marcos Alonso, Óscar MIngueza (Sergio Carreira, min.67); Miguel Román, Ilaix Moriba; Fer López (Iago Aspas, min.80), Borja Iglesias (Hugo Álvarez, min.76), Williot Swedberg (Pablo Durán, min.67).
Árbitro:
Dirigió el partido el colegiado Iosu Galech. En el apartado sancionador, amonestó con una cartulina amarilla al futbolista local Martín Satriano y a los visitantes Borja Iglesias e Ilaix Moriba.
Incidencias:
Partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada de Liga de Primera División disputado en el Coliseum de Getafe.
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