El Celta, en buenas manos
Balaídos superó las 22.000 personas para convertir el temor inicial en alegría final divirtiéndose
Para empezar, 22.477 espectadores. Balaídos vivió ayer el debut liguero un poco como el equipo: temiendo primero y galopando después. Era una jornada de reencuentros pero el más deseado era el de la victoria en la primera jornada, felicidad no conocida por estos lares desde hace nueve años. Diez si el escenario era Balaídos.
Comenzó el partido en buenas manos, en las mejores. Porque el Celta rindió homenaje con el saque de honor al medallista de bronce olímpico en París Rodrigo Corrales. El portero cangués de la selección española de balonmano es un reconocido celtista y pudo disfrutar del aplauso de Balaídos pocos días después de haber pisado su segundo podio en unos Juegos, tras el de Tokio.
Hay quien no llegó a ver al gigante de O Morrazo porque los tornos volvieron a ser un filtro no siempre sencillo de pasar. Las colas desesperaron a algunos.
Todos llegaron sin problema a sufrir con el gol del Alavés. Y los tornos pasaron a ser un recuerdo entre brumas con la alegría de la segunda mitad, cuando el amago de suicidio futbolístico acabó en victoria. Porque este Celta apunta a eso, a divertir. Y no es poco.
El celtismo se fue del estadio con ganas de volver en apenas una semana. No hay costumbre reciente de empezar con buen pie y hay ganas de correr.
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