Las cadenas de los libres

El Celta fichó sin traspaso de por medio a nueve futbolistas desde el ascenso, lo que engorda su masa salarial

Publicado: 16 ene 2022 - 00:23 Actualizado: 16 ene 2022 - 00:57
El mexicano Orbelín  Pineda, ayer durante el entrenamiento del equipo en Balaídos.
El mexicano Orbelín Pineda, ayer durante el entrenamiento del equipo en Balaídos.

Eduardo Coudet, técnico celeste, remarcó al producirse el aterrizaje en Vigo de Orbelín Pineda su felicitación al club por haberse sabido mover y fichar a un futbolista internacional sin tener que abonar traspaso alguno. Esa capacidad para hacerse con jugadores libres la ha estado explotando un poco más el Celta en estos dos últimos años, en los que se ha hecho con hasta tres futbolistas de tal modo. Teniendo en cuenta que, desde el último ascenso en 2012, nueve han sido los que han llegado libres a Vigo, el porcentaje es reseñable.

La cuestión es que no todo son bondades en estas operaciones. El club se ahorra el desembolso puntual del traspaso, pero los jugadores tienen en su mano exigir una ficha elevada, lo que lleva implícito, en el caso del Celta, contratos de larga duración para poder asumirlas. Es decir, son apuestas que en la cuenta de resultados económicos no aparecen en la partida de trapasos, pero sí engordan la del coste de la primera plantilla. Magnitud esta última que, como es bien sabido, está siendo especialmente controlada por la Liga con ese límite salarial que, muchas veces, complica más la adquisión de un futbolista que el supuesto precio del traspaso. Por ejemplo, la llegada de Orbelín Pineda ha cubierto, aseguran desde Príncipe, el margen que tenían en ese tope salarial del plantel.

El mexicano, como queda dicho, es el último de una estirpe de jugadores que han llegado libres desde el regreso a Primera División. El primero fue Joaquín Larrivey allá por el verano de 2014, aunque ese mismo año también figura en esta nómina Gustavo Cabral. El central, realmente, llegó a Vigo dos años antes, pero sobre el papel cedido por el Arsenal de Sarandí, un club puente en el que no jugó.

Un año después, Larrivey se fue y el Celta se movió para convencer, con un jugoso contrato, a otro delantero, John Guidetti. El sueco había acabado con el Celtic y pasó dos temporadas y media en Vigo. En verano de 2018 aterrizó en A Madroa David Juncá, cuyo fichaje se había fraguado el invierno anterior estando en su último año en el Eibar. El siguiente en la lista es Manuel Agudo ‘Nolito’, a golpe de junio de la campaña interrumpida por la pandemia, tras rescindir con el Sevilla. Y, ya el año pasado, el éxito de Renato Tapia desde el Feyenoord y el parche poco feliz de Facundo Ferreyra

El coste de recuperar a Joselu

El límite salarial no es una cuestión menor a tener en cuenta si el Celta se decide a cerrar la operación que haga regresa a Vigo a Joselu Mato. El delantero del Alavés, en el mejor momento de su carrera cuando ya ha superado los 31 años, está rechazando las ofertas de renovación del club vitoriano porque sabe que su rendimiento le permite tener la sartén por el mango desde el pasado día 1, cuando ya puede negociar libremente con otros clubes su futuro. Eso significa que la ficha a aportar para traerse al canterano celeste es de las muy importantes.

Por lo tanto, más allá de lo deportivo, que ya es trascendente teniendo en cuenta que en el equipo están Santi Mina y Iago Aspas, la llegada del ariete obligaría o a elevar aún más el techo salarial o a liberarlo de pesos importantes. Uno será el de Denis Suárez, o eso espera el Celta de una salida que, ya de por sí, apunta a ser perniciosa en lo económico.

Por otro lado, a diferencia de los dos principales protagonistas de la operación retorno anterior, Joselu no necesita venir al Celta para ser más importante en un equipo o tener más minutos. Circunstancia que sí sucedía con Denis, llegado del Barça, y Santi Mina, del Valencia.

El Celta apuntala su futuro en un presente desilusionante

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