Las claves del Almería - Celta: ritmo lento de procesión

Publicado: 02 sep 2023 - 10:30 Actualizado: 02 sep 2023 - 12:04
Starfelt se mostró infranqueable pese a tener delante a Luis Suárez.
Starfelt se mostró infranqueable pese a tener delante a Luis Suárez.

La victoria se cimentó sobre un ritmo sosegado y calmado. De paso de procesión, sin subir las revoluciones hasta que fue necesario. La paciencia fue buena consejera, cediendo la posesión en muchos momentos del partido y tejiendo una encerrona en la defensa que, pese a contar con un buen Luis Suárez, los almerienses no pudieron conseguir nada positivo, salvo el error en el gol de Akieme. Con el empate, llegaron los mejores momentos del Celta, que empezó a inquietar a Maximiamo con peligro.

El 4-4-2 ya no existe

Desde la segunda parte de la Real Sociedad, Rafa Benítez encontró su sistema fetiche. Un amor que parece no tener fin (de momento). Con Starfelt, Unai Núñez y Aidoo (o Carlos Domínguez), la amplitud que ofrece tanto Manu Sánchez como Mingueza en los laterales largos es vital para la salida de balón y conectar con los jugadores de ataque. En varias ocasiones se pudo apreciar, sobre todo en la primera parte, como el Almería dejaba mucho espacio para la subida del madrileño en el lateral zurdo. Ante la falta de fútbol por dentro, sin fluidez por parte de Fran Beltrán y Luca de la Torre en combinación con los atacantes, los carrileros han encontrado su labor en este Celta: sacar el balón jugado.

Efectividad necesaria

En un encuentro donde pones todo tu empeño en la solidez defensiva, ser efectivo de cara a puerta es vital. No ayuda tener un delantero fallón de cara a puerta, o que Iago Aspas no esté todavía en forma pero Larsen tuvo ayer el día especial. Ese donde le entra todo. Y a ese golpeo al palo largo le tiene pillada la medida. Control orientado, apertura de tobillo y colocación donde el portero no puede llegar. Sin embargo, lo verdaderamente importante lo hace en defensa, tapando el costado derecho. Y, por desgaste, acaba siempre sustituido.

El balón parado cayó a favor

Es extraño que el Celta se encuentre muy sólido a balón parado cuando, a finales del anterior curso y prácticamente con los mismos defensores, era un problema sangrante. El fichaje de Starfelt ayudó mucho a cortar esa hemorragia y, sin ruido pero con trabajo, se está ganando los elogios de la grada. Y si el balón parado lo aprovechas para tu beneficio, perfecto. En una de esas perlas de calidad de Aspas, coloca un balón pasado que encuentra la cabeza de Unai Núñez.

Partido loco

En los últimos veinte minutos se perdió el orden, y el Celta asomó con más peligro. Como si necesitase el caos para llegar a la gloria, aunque eso doliese a Benítez. 70 minutos de orden y 20 de presión adelantada, en una búsqueda a la desesperada de poder enmendar los errores defensivos cometidos. Y encontró la fortuna donde menos la esperaba, en un cabezazo de Swedberg. Muchas veces el fútbol no es una ciencia exacta.

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