La Alemania celeste se reunió junto a la Selva Negra
Friburgo 3-0 Celta
“Intentamos mantener la llama celtista, aunque este año es muy fácil con el nivel del equipo”
Todo aquel que emigra necesita sentir en la diáspora que tiene elementos que le vinculan a su tierra natal. Y más el gallego, morriñento por naturaleza. En ese sentido, pocas cosas generan más identidad que la filiación hacia un equipo de fútbol. Y el Celta ha vinculado a unas 70 personas a lo largo y ancho de Alemania, con presencia también en Austria y en la Suiza germanófona. La peña Die Himmelblauen nació hace cuatro años para aglutinar al celtismo en el país. Y lo ha conseguido. Solo es necesario ver cómo la mitad de la agrupación se reunió ayer en Friburgo para animar a su equipo en el Europa-Park.
“A raíz del covid, nos juntamos varias personas en Alemania. Hablamos con Pepe Castro, presidente de la Federación de Peñas, y todo fueron facilidades. Así nació Die Himmelblauen”, recuerda Ricardo Millán ayer, en la Karlsplatz, poco antes de emprender camino hacia el estadio en uno de los buses lanzadera facilitados por el ayuntamiento de Friburgo para los aficionados celestes.
Marco, otro peñista que vive en las inmediaciones de Frankfurt, y él explican la vinculación fuerte que se crea en la distancia a través del Celta. “Hacemos porras y otras actividades, siempre con mucho WhatsApp”, explica Ricardo. “Intentamos mantener la llama celtista, aunque este año es muy fácil con el nivel espectacular del equipo”, añade el eje que coordina todo en la peña, que emigró a tierras germanas hace una década.
De esta forma, los 30 peñistas desplazados a la capital de la Selva Negra pudieron disfrutar de nuevo de su Celta en su país de acogida. Ya lo hicieron dos veces con el Stuttgart —una en pretemporada y otra en el primer partido de esta Liga Europa—. Ayer tocó repetir. Y llegando desde distintos puntos de Alemania. Muchos en coches, otros tantos en tren gracias al extraordinario servicio ferroviario del país germano. Pero todos unidos por el vínculo celeste que ha creado su equipo de fútbol a miles de kilómetros de casa.
Los aficionados célticos acudieron en buses lanzadera gratuitos
El ayuntamiento de Friburgo montó un dispositivo ayer para facilitar la llegada al Europa-Park de los aficionados del Celta. La Karlplatz, a dos pasos del casco histórico, fue el punto de partida de una lanzadera de autobuses que desde las 18:00 horas en adelante llevó a gran parte de los 900 celestes a un escenario del encuentro que abrió sus puertas a las 19:00.
El proceso se completó sin problema alguno, con una coordinación bien acompasada en la que participaron varios policías nacionales llegados de Galicia. Como un reloj, los seguidores fueron llenando los buses.
Por supuesto, el viaje transcurrió con la banda sonora habitual de los cánticos propios de la afición en un trayecto que se tornó bastante más largo de lo normal por el intenso tráfico que gobernaba la ciudad a media tarde.
Una vez llegados al estadio, los seguidores del Celta ingresaron al Europa-Park y ocuparon posiciones para aportar su granito de arena al extraordinario ambiente vivido ayer, además de poner la nota de color celeste en la grada del moderno coliseo de Brisgovia.
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