La alegría va por barrios; el respeto, por todo el estadio
Friburgo 3-0 Celta
En su vuelta al campo, los jugadores locales aplaudieron a la afición del Celta, que devolvió el gesto
Era difícil para el aficionado del Celta esbozar sonrisa alguna después del sometimiento al que se vio sometido su equipo ayer en Friburgo. Y más allá de que en fútbol no hay nada escrito y que con el paso de los días, el ánimo surgirá para soñar con una noche mágica en Balaídos, lo cierto es que la feliz jornada en la pintoresca ciudad del sur de Alemania terminó de la peor manera en lo deportivo. No en lo social.
Porque, aunque la alegría va por barrios y, lógicamente, los locales celebraron y los visitantes se lamentaron, el respeto mutuo fue una constante tanto fuera como dentro del Europa-Park. El club local puso todo de su parte para ello, empezando por el uso del gallego, tanto en la megafonía del estadio como en el cartel de la Karlsplatz que indicaba de dónde salían los autobuses gratuitos que la ciudad puso a disposición de los aficionados celestes.
Ese caldo de cultivo, unido al buen rollo reinante entre ambas aficiones a lo largo del día, parió un partido sin ningún incidente en la grada. El final del choque dejó a los dos equipos agradeciendo el apoyo a su gente. Los célticos se acercaron al córner y pese a la dureza de la derrota, recibieron afecto de los 800 desplazados a Friburgo. Aplausos de ida y vuelta, que continuaron con el trabajo físico que Pablo Durán se quedó a hacer sobre el césped cuando sus compañeros se metían en la ducha.
En el otro lado, los jugadores locales se fundieron en un festejo común con el espectacular fondo que no dejó de empujar durante los 90 minutos. No solo eso. Luego dieron una vuelta al campo para agradecer a todos los sectores. Incluido el de los seguidores celestes, que también respondieron con un aplauso de reconocimiento a su superioridad en el campo y al buen hacer de su club y de su ciudad en estos días con punto y seguido agridulce.
Pero para el final todavía restan 90 minutos. Se espera que un número muy importante de aficionados alemanes viajen a Vigo. Muchos ya se han apuntado en el vuelo chárter que los trasladará directamente a Peinador el mismo día del encuentro. Otros tienen reservados viajes por su cuenta, con la conexión Basilea-Porto como principal exponente. Y los que no tenían nada reservado, seguro que buscarán la manera de hacerlo después del resultado de ayer. Ojalá que, pase lo que pase en el campo, el respeto siga siendo el mismo en la vuelta.
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