25 años de La Cartuja: el título que el Celta dejó escapar

El Celta llegó como favorito, soñó con su primer título y acabó viendo cómo el Zaragoza remontaba una final que sigue siendo una herida abierta

Mostovoi, en un lance de la final de Copa del Rey 2001.
Mostovoi, en un lance de la final de Copa del Rey 2001. | TVE

El 30 de junio de 2001, el Celta llegaba a La Cartuja con una sensación poco habitual en su historia: la de estar ante su gran oportunidad. Aquel equipo dirigido por Víctor Fernández, con figuras como Mostovoi, Karpin o Gustavo López, llegaba como claro favorito ante un Zaragoza que atravesaba un momento mucho más complicado.

El contexto alimentaba la ilusión: una afición volcada, desplazada en masa a Sevilla, y la sensación de que el equipo celeste estaba ante el premio que llevaba años persiguiendo. El inicio del partido reforzó esa idea. El Celta golpeó primero y se adelantó muy pronto, confirmando sobre el césped lo que se intuía en la previa.

Pero aquella noche, el guion cambió de forma abrupta. El Zaragoza reaccionó, encontró el empate y fue creciendo con el paso de los minutos. Lo que parecía una final controlada por el conjunto vigués se transformó en una remontada progresiva que acabó por derrumbar al equipo celeste. El 1-3 final dejó al Celta sin su primer gran título y abrió una herida que, 25 años después, sigue presente.

El recuerdo de los protagonistas

La lectura que quedó dentro del vestuario fue clara con el paso del tiempo: el exceso de confianza tras el buen inicio terminó pasando factura. Como recordó Gustavo López hace unos años a Atlántico, el equipo se vio superior tras el 1-0, pero el partido cambió tras la reacción rival y el golpe anímico fue difícil de sostener. Aquella sensación de superioridad inicial se convirtió en un lastre.

Del mismo modo, para muchos jugadores, como Juanfran o Velasco, fue una noche agridulce: inolvidable por el ambiente y la presencia masiva del celtismo en Sevilla, pero dolorosa por la oportunidad perdida. La imagen de miles de aficionados celestes en La Cartuja sigue siendo uno de los símbolos más repetidos de aquella final.

Otros protagonistas como Pablo Coira o Yago Yao recordaron el contraste entre la ilusión desbordada y el desenlace final. Y desde el banquillo o el papel secundario, también Francisco Noguerol resumió aquella experiencia como uno de los momentos más intensos de su carrera, precisamente por la dimensión del sueño que se escapó.

En el otro lado, el Zaragoza supo gestionar mejor el escenario. Algunos de sus protagonistas, como José Ignacio Sáenz, admitieron que el contexto les era desfavorable, pero también que el partido se abrió a su favor tras el gol inicial del Celta, lo que les permitió crecer hasta completar la remontada.

Veinticinco años después, aquella final sigue ocupando un lugar central en la memoria del celtismo. No solo por lo que se perdió en La Cartuja, sino porque aquel equipo representaba una generación que rozó la gloria sin llegar a alcanzarla. Desde entonces, el Celta no ha vuelto a disputar una final, lo que amplifica todavía más el recuerdo de aquella noche.

Contenido patrocinado

stats