Lágrimas de hace una década
Hoy se cumplen diez años de la final de Copa de 2001, en la que el Celta perdió 1-3 contra el Zaragoza en Sevilla
El Celta se había clasificado por cuarto año seguido para disputar la Copa de la UEFA. El Zaragoza se había salvado del descenso en la última jornada, precisamente ante el conjunto celeste en La Romareda (1-1). El equipo de Víctor Fernández era el favorito y a los cuatro minutos de partido ya mandaba en el marcador merced a un gol del genio Mostovoi. Pero el fútbol es así de grande, así de injusto.
Nadie lo esperaba, pero hubo remontada. El Zaragoza ganó 1-3 y dejó al Celta sin su primera Copa, igual que siete años antes en el Vicente Calderón por el fatídico penalti de Alejo. El 30 de junio de 2001, hace exactamente diez años, el celtismo rompió a llorar en La Cartuja.
'Tuvimos un exceso de confianza. Empezamos ganando, nos veíamos superiores y eso en el fútbol se termina pagando. El Zaragoza nos puso las cosas difíciles, empató, hizo otro gol rápido, nos vinimos abajo y no supimos levantar el partido', resume Gustavo López, uno de los iconos del mejor Celta de la historia, titular aquella noche.
El ex internacional argentino afirma que aquel día, junto a los dos descensos, fue 'lo peor' que le tocó vivir con el Celta: 'No tengo ni un buen recuerdo, sólo haber llegado a una final. Lo más triste fue acabar y ver al celtismo llorando. Me quedó grabado. Son heridas que escuecen y no cicatrizan. Es algo que no olvidaré jamás'.
Para otros de sus compañeros, fue una noche agridulce. Dura por la derrota, bella por los miles de celtistas que se entregaron en cuerpo y alma a su equipo. 'Es un recuerdo inolvidable, porque cuando saltas al campo de La Cartuja y ves medio campo vestido de azul celeste, con toda la ilusión de la gente, te inunda la emoción', relata Juanfran, marcado a fuego por las cinco maravillosas temporadas que vivió en Vigo. 'Hicimos unas campañas magníficas y estábamos convencidos de que podíamos ganar. Hubiera sido un premio al trabajo de muchos años. Fue una pena', afirma el ahora jugador del Levante.
Juanfran fue el lateral izquierdo titular. En el otro costado, estaba Juan Velasco. 'Éramos un grupo genial, con una propuesta de juego muy atractiva, pero nos faltó la guinda. Ahora que ha pasado una década, te das cuenta de que fue una pena que un gran equipo, con buenos futbolistas y un buen cuerpo técnico, no hubiera conseguido un título para dedicárselo a la afición', relata el andaluz, que reconoce que fue un día señalado para él: 'La final se disputó en el estadio de La Cartuja y yo, como sevillano, quizás la viví de una manera más especial que mis compañeros'.
Víctor Fernández, en su tercera campaña como técnico celeste, apostó aquella noche por su once tipo, pese a que el Celta había alcanzado la final con los menos habituales en las rondas previas. Cayeron el Mensajero en segunda ronda, el Compostela en dieciseisavos, el Leganés en octavos, el Mallorca en cuartos y el Barcelona, en semifinales, tras un 3-1 en Balaídos y un 1-1 en el Camp Nou.
Pablo Coira campeón del Mundial sub-20 de 1999 junto a los Xavi, Casillas y compañía vivió todos esos encuentros, aunque no la final. 'Recuerdo el gran ambiente, la expectación, la ilusión que tenía la ciudad de Vigo y todos los jugadores. Éramos los favoritos porque el Zaragoza se había metido casi en descenso y empezamos muy bien con el gol de Mostovoi, pero nos remontaron', rememora el lateral arousano. 'Fue la mejor época de la historia del club y no cambio por nada el haber podido disfrutar de aquellos años, en los que el Celta hacía el mejor fútbol de España y quizás también de Europa. Se merecía haber ganado un título', añade el de Vilagarcía.
Como sucedió con Coira, Yago Yao pasó de jugar todas las eliminatorias a ver la final desde la barrera, en su caso en el banquillo. 'Sufrí mucho. Todo empezó bien con el gol de Mostovoi, pero la final cambió con el gol del empate, de Aguado. Fue un palo para nosotros, nos afectó mucho y ellos se animaron con este tanto. Lo pasé mal sobre todo por la gente que había ido a Sevilla. Había un ambiente precioso, excelente', relata.
Pese a la derrota, para muchos aquel fue un instante único. En ese grupo hay que situar a Francisco Noguerol. 'Fue muy especial, seguramente el momento más importante de mi carrera, viví cosas que luego no se han vuelto a repetir. Fueron días muy bonitos. Había mucha ilusión por conseguir un título que se merecía tanto el club como aquella generación de jugadores. Recordar el ambiente previo y el campo lleno de gente supera casi la decepción de haber perdido', indica Noguerol, pese a las lágrimas de aquella calurosa noche.
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