Son & Mar: Golpes (muy) Bajos
12 de septiembre de 2026. Día elegido para la celebración de uno de los conciertos con entrada gratuita que la Xunta de Galicia programó este verano para la utilización de uno de los espacios de los que es titular en la ciudad de Vigo con el fin de contrarrestar la ampulosa programación del ayuntamiento controlado por el líder supremo de la ciudad, el sociopopulista Abel Caballero, que tiene por costumbre cada verano agasajar a sus conciudadanos con las actuaciones de los “mejores artistas del mundo en el mejor auditorio al aire libre del mundo y para el mejor público del mundo”. Mi amigo Víctor, especialista en información local, estuvo intentando convencerme de asistir desde hacía un par de semanas y aunque no soy muy dado a este tipo de eventos gratuitos, ya que considero que son meras herramientas políticas, finalmente decidí acudir. Quizás el único motivo que me animó a ir fue el hecho de que ese día tendría lugar un homenaje a Golpes Bajos, uno de los grupos franquicia de la Movida, sobrevalorada corriente cultural de los años 80 que supuestamente tuvo lugar en la ciudad olívica. Digo sobrevalorada y supuestamente porque en mi opinión, fue algo ficticio , una maniobra política auspiciada por el entonces alcalde socialista Manoel Soto, de la que en realidad solo cabe destacar la existencia de 3 ó 4 grupos que en un momento de inquietud cultural se abrieron paso desde la periferia de la capital en plena efervescencia postfranquista.
El cartel , bajo el título de “La movida viguesa”, incluía a un par de grupos del citado movimiento cultural, Semen Up y Golpes Bajos y otros artistas locales de relleno como The Killer Barbies, Stoned at Pompeii o Los Feliz, grupo de Miguel Costas,que aunque fuese un indispensable miembro de Siniestro Total en sus inicios, no representan exactamente a la Movida. Quizás un evento que pretendía rescatar u homenajear a las bandas de la ciudad en aquellos años ya carecía de sentido sin la presencia de los autores del magnífico “Cuando se come aquí?”, pero eso es otro tema que no nos atañe en este momento. Horas antes del confirmar mi asistencia, envié un whatsapp a mi amigo en el que le advertía que yo solo iría a ver la actuación de Golpes Bajos, pues el resto carecía de interés para mí. Como postilla y después de conocer a los cantantes que acompañarían a Teo Cardalda añadí: “Puedo prometer y prometo que va a ser decepcionante” . Me quedé corto. En cuanto llegué al recinto comprobé que la media de edad de los asistentes era de 50-60 años y también otra circunstancia muy característica de este tipo de eventos de marcado carácter político propagandista: la deficiente calidad del sonido. Para garantizar al asistencia del público en este tipo de saraos gratuitos, los organizadores suelen escatimar recursos en la instalación de equipos de sonido adecuados, ya que lo que importa no es la música ni la calidad de los artistas en si; aquí de lo que se trataba era de contraprogramar la oferta del ayuntamiento con un ciclo de conciertos bajo el título de SON E MAR (“sonido y mar”, parece que fue lo primero que se les ocurrió al celebrarse en una explanada a escasos metros del mar, pero eso es lo de menos). Eso sí, para acceder era obligatorio recoger una pulsera provista de un chip, que además de ser útil para contar el número de asistentes y luego presumir del éxito de la convocatoria, servía también para, previamente cargada, adquirir las bebidas y comida que allí se ofertaban. Estoy seguro de que si la entrada no fuese gratuita el número de asistentes sería bastante menor y también estoy seguro de que los allí presentes no caían en la cuenta de que de gratuito poco tenía el evento , ya que finalmente se financiaba con dinero público, es decir nuestro dinero. Una vez contextualizado el acontecimiento, vamos a lo que me llevó hasta allí: la actuación de Golpes Bajos.
El setlist preparado por Teo Cardalda comenzó con la interpretación de uno de los temas de la banda con el miembro fundador al piano y acompañado de dos músicos profesionales que, junto a Luís García (bajista original del grupo), fueron casi los únicos que mantuvieron el tipo durante el recital. Acto seguido, el compositor y pianista de Bouzas hizo una breve presentación de lo que íbamos a presenciar recordando a diversos personajes y locales nocturnos desaparecidos de la Movida, haciendo hincapié en la nostalgia, esa tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida o como diría mi amigo Javier “una droga muy dura”. La primera en salir a escena para suplir al insustituible Germán Coppini fue Mercedes Ferrer. La cantautora madrileña fue incapaz en todo momento de estar a la altura y más bien parecía cansada, desubicada o con algún tipo de afectación. Continuas desafinaciones, falta de adecuación al espíritu de las canciones originales, arengas trasnochadas al público...en fín... un desastre. Volvería a aparecer en elescenario en 2 o tres ocasiones más con idéntico resultado. El público presente permanecía inmóvil esperando piezas como No mires a los ojos de la gente, Fiesta de los maniquies o Malos tiempos para la lírica. Acto seguido llegó el turno del artista local Tony Lomba. Si lo de Mercedes Ferrer resultó esperpéntico y casi desagradable, el cantante vigués pudo superar el despropósito. Empezó confundiendo la letra de una de las dos canciones que tenía previsto cantar, por lo que al cabo de un par de minutos tuvieron que parar para reconducir la situación. Su habitual forma de cantar, basada prácticamente en la sátira y el humor no era compatible con la tristeza y solemnidad de la voz de Germán Coppini, cantante inolvidable e inimitable donde los haya, dotado además de una presencia escénica única que hacía de Golpes Bajos un grupo realmente original y único en su momento. La incapacidad para afinar una sola nota fue una constante durante la aportación de Lomba, que se empeñó en intentar animar al público con coreografías simples y desacertadas, más propias de un cantante de verbena que de un grupo de pop sofisticado. La base de percusión pseudolatina en plan bossa nova resultaba original y sorprendente acompañada por la deliciosa voz de Coppini, pero ahora quedaba totalmente deslucida por la del vigués, al que sólo le faltó gritar “!Azúcar!” en plan Celia Cruz, para animar a un público que desde ese momento comenzó paulatinamente a abandonar el recinto. No recuerdo si antes o después de Tony Lomba, el sustituto de Coppini fue otra vieja gloria del pop facturado en Vigo, el polifacético Antón Reixa, que tampoco estuvo a la altura, aunque sabiamente se dedicó a prácticamente rapear la letra, con lo que al menos nos evitó otro rato de disonancias sonoras insoportables.
Hubo después un momento de respiro con la aparición de Alberto Comesaña (Semen Up, Amistades Peligrosas) que después de entrar al escenario dirigiéndose a Teo Cardalda para postularse como salvador de lo que él consideraba estaba siendo un desaguisado, interpretó la canción que tenía asignada con solvencia y profesionalidad. Otro de los ilustres invitados fue Miguel Costas, miembro fundador y pieza fundamental del éxito de Siniestro Total en sus inicios. Su presencia se limitó a interpretar, folio en mano con la letra, la versión del clásico italiano Come Prima que Golpes Bajos habían incluido en su álbum de estudio de 1984 A Santa Compaña. Costas se limitó a intentar entonar con su característica voz gamberra y aguardentosa la canción, no sin antes hacer algún comentario gracioso típico de su discurso habitual en el escenario. Para mí estaba siendo suficiente ya desde hacía rato, pero confieso que a veces me gusta regodearme observando cosas que aunque me parecen horribles, y quizás por eso o por incredulidad, acaparan mi atención. Antes de irme fue el turno de Silvia Superstar.
Como era de esperar, la vecina de barrio de Teo Cardalda escogió (o probablemente impuso a la organización) para su colaboración Malos tiempos para lírica, sin duda el mayor éxito de la banda yprobablemente una de sus mejores composiciones. La cantante de The Killer Barbies fue junto a Alberto Comesaña de lo poco salvable del concierto. Aunque con ligeros momentos de desafinación, resolvió con solvencia su participación y fue la única que propició una pequeña ovación del público al final de su actuación. Le prometí medio en broma, pero siendo consciente de lo que iba a ver, a mi amigo Víctor que sería decepcionante y desgraciadamente acerté en mi predicción. También comenté con él, que probablemente hubiese sido más acertado preparar ese supuesto homenaje a Golpes Bajos contando con la presencia de músicos locales de la escena actual, que probablemente tendrían un poco más de pudor y ganas de hacerlo bien que los invitados que finalmente se subieron al escenario, pero entiendo que eso a la Xunta de Galicia y a Luisa Sánchez, número uno del Partido Popular en Vigo poco les importaba. No había ningún interés en homenajear a la Movida. La movida en si consistía en intentar competir con la grandilocuencia de la programación del ayuntamiento en manos desde hace casi 20 años del PSOE de Abel Caballero.
La nostalgia puede ser una droga dura, pero si la cortas mucho con ingredientes de baja calidad puede resultar también muy peligrosa. Cuando me iba pude presenciar con tristeza un buen número de matrimonios sentados en una zona habilitada para la oferta gastronómica con grandes mesas y bancos corridos al modo de romería popular. Algo muy Partido Popular, pero que en esta ocasión, por la expresión de sus caras parecía más la asistencia silenciosa y triste a un funeral, quizás el entierro de la Movida. Para terminar me gustaría hacer referencia a una entrada del diccionario de la Real Academia Española y a un par de citas. La tercera acepción de la palabra sinvergüenza en el diccionario de la RAE dice: desfachatez, falta de vergüenza. Cita 1. Luisa Sánchez, lideresa del Partido Popular en Vigo, el día que se proclamó como número de su formación a nivel local: “Hoy es un mal día para los socialistas”. Ayer fue un mal día para todos. Cita 2. Cañita Brava : “Ma, ma, ma... Borchenoso” (Mal, mal, mal...Bochornoso).
Manuel Seijo
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