Atlántico
En la caza de jabalíes, la Xunta de Galicia no cumple
De nuevo quiero escribir algo sobre la isla de la Insuela, tal como se la denomina en el Val Miñor. Para mi, nacido en A Ramallosa es un verdadero orgullo tener a mis pies esta hermosa isla de río, en un valle inagotable de hermosura y belleza. Repetidas veces, tengo que ampliar su encanto y leyenda de antaño de la isla en cuestión. Se encuentra próxima a los puentes, el de la Xunqueira y el puente románico de A Ramallosa. El terreno todo el de la isla pertenece al concello de Gondomar, cuando realmente parece que está dominado por A Ramallosa del Concello de Nigrán. Es fertil y está dedicada a labradío una parte, otra a tojal y otra a refugio para los perros cuidados por una señora de Borreiros todos ellos controlados por sus correspondientes veterinarios y gente especializada en su cuidado. Su emplazamiento es maravilloso, se parece a una de esas islas encantadas cuando baja la mar, está a unos 150 metros de la Avda. de Portugal, por lo que muchas personas acuden a ver esta joya que tenemos todos los miñoranos, por lo tanto podemos ir en barca cuando la marea está subida o de lo contrario con la marea baja, lo podemos hacer con unas botas altas. La cuestión de su nombre de Insuela, es motivado a una hermosa mujer que residía en Borreiros y que charlaban amorosamente con un hombre de alta distinción de la que estaba enamorada y de ahí viene el nombre de Insuela. A ver si en pleno verano nuestro alcalde de Nigrán, Juan González, pone un servicio de barquitas para que hagan el viaje de A Ramallosa a Gondomar, para mi sería fantástico, lo mismo a los vecinos del Valle, pues el viaje es fantástico y doy fe que los niños de A Ramallosa antiguamente lo hacíamos gracias a Doña Dolores Roade, madre del alcalde de Nigrán, Juan González que nos llevaba con sus hijos y nos hacía una chocolatada para todos en aquella barca llamada "Loliña" a ver si lo repetimos algún día.
Jesús González Besada. (A Ramallosa)
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