Atlántico
Encuentros ¿restaurativos?
Como ciudadano de Vigo, quiero comenzar reconociendo algo evidente: en los últimos años se han realizado esfuerzos importantes para mejorar la movilidad urbana. Ascensores, escaleras mecánicas y la renovación de calles han supuesto avances reales que muchos utilizamos a diario y que, personalmente, valoro de forma positiva.
Sin embargo, junto a esa mejora, tengo una sensación cada vez más clara: el mantenimiento no está a la altura de lo que se construye.
Desde el pasado 2 de marzo de 2026 hay tres losetas en muy mal estado —levantadas y sin fijar— en la calle Urzaiz, en la zona de acceso superior a Vialia. Es un punto especialmente delicado, donde confluyen la entrada y salida de un ascensor vertical, el acceso al centro comercial y varias paradas de autobús; en definitiva, un lugar de tránsito constante.
No es un problema menor. El estado del pavimento supone un riesgo real de tropiezos y caídas, algo que puede observarse prácticamente a diario, especialmente en personas mayores y con movilidad reducida.
Lo que cuesta entender es que, casi un mes después de haberse comunicado la incidencia a través de la página del Concello, incluso aportando imágenes, siga sin solucionarse. Un mes para reparar algo así, en un punto tan visible y transitado, parece un plazo claramente excesivo.
No se trata de criticar por criticar. Se trata de algo más básico: cuidar lo que ya está hecho. Porque una ciudad no solo se define por lo que inaugura, sino por cómo mantiene lo que usa cada día.
Esta es, simplemente, la percepción de quien pasa por allí todos los días.
Manuel Enguix Castelo. (Vigo)
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