Atlántico
¿Qué es la felicidad?
La existencia como estados neo coloniales, y la explotación como trabajadores, es lo que ha determinado el nivel actual de conciencia para rebelarse. Por eso cada uno lo hizo a su modo, pero todos contra la opresión de sus clases dirigentes.
Contra los economistas y curanderos políticos de la burguesía, una vez más quedaron al desnudo las leyes que rigen el funcionamiento del sistema, así como el rol protagónico y decisivo de los trabajadores como caudillo de las mayorías populares.
Como lo analizó y predijo Marx, esos protagonistas de la historia son los que tienen el remedio en sus manos. Y lo demuestran rebelándose contra el régimen de turno que los explota, pero sin saber aún cómo usar ese remedio. Por eso el marxismo y los revolucionarios socialistas, llámense troskistas o Partido Mundial Revolucionario, son hoy la única propuesta clara que existe para acabar con el capitalismo.
La espontaneidad, que sin duda prevalece en todas las masivas rebeliones populares, pareciera desmentir toda vinculación política de las mismas con el marxismo o partido revolucionario. Pero en el fondo no es tan así, porque debe reconocerse que este hecho es la consecuencia lógica del desprestigio que durante muchas décadas cayó sobre palabras como socialismo y comunismo a causa de las traiciones del Stalinismo y los Partidos Reformistas.
Otro hecho que suma confusión es el triunfo del derechista Partido Popular español en las recientes elecciones municipales, capitalizando así la fracasada gestión del PSOE y la vergonzosa conducta del presidente Zapatero. El respiro momentáneo de la derecha por este triunfo pírrico no tiene, más allá de cómo pueda ser utilizado por los epígos, bases propias de sustentación, dado que solo cuenta con los restos residuales del franquismo que los demócratas y socialistas dejaron
Pero eso es algo que solo podrá lograrse si el movimiento democrático y revolucionario que está conmoviendo a España y al mundo se detenga en este primer tramo de su marcha ascendente y la espontaneidad asamblearia ceda paso a un grado mayor de organización, dotándose de una dirección capaz de hacer efectiva la poderosa fuerza de la movilización popular.
Para impedir ese salto, los políticos y publicistas de las clases dirigentes, demostrando conciencia de clase, ya han comenzado a confundir y sabotear los esfuerzos espontáneos de los indignados para quitarle continuidad al proceso revolucionario. Con ese fin, los reformistas y falsos socialistas, prestarán sus servicios, como siempre, para asegurar la estabilidad institucional. Ya han comenzado a pedir la continuidad de Zapatero para completar los 10 meses que restan de su mandato presidencial.
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