Un testigo sitúa a Déborah con un joven en su último recorrido por Vigo

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Declaró en el juzgado haberla visto tres veces entre Samil y Alcabre el día que desapareció

a.j.pastor. vigo
Publicado: 11 feb 2021 - 23:40 Actualizado: 13 feb 2021 - 01:33
El equipo legal de la familia de Déborah regresó ayer a los juzgados de Tui.
El equipo legal de la familia de Déborah regresó ayer a los juzgados de Tui.

El último recorrido que hizo Déborah Fernández antes de desaparecer aquel 30 de abril de 2002 está cada día más claro. Ayer, un testigo clave corroboró con su declaración ante el Juzgado de Instrucción 2 de Tui no sólo el trayecto de la joven sino la principal hipótesis que maneja la Policía sobre lo que pudo ocurrirle esa tarde y que despejaría el camino para desentrañar los otros 10 días aún en blanco hasta el hallazgo de su cadáver en una cuneta.

Esta persona aseguró haberla visto hasta en tres ocasiones entre Samil y Alcabre. No es un testimonio cualquiera pues en su momento él mismo hizo su aportación a la Guardia Civil y a la Policía. Conocía a Déborah de vista. Sabía quien era por su hermano, por eso se fijó en ella y por eso, cuando se enteró de la desaparición, comentó que la había visto. Su declaración situaría a la joven a unos metros de su casa en dirección contraria a Samil, junto a un antiguo taller de lavado de coches. Una hora más tarde aproximadamente volvió a encontrársela en la rotonda de la playa, donde aseguró haberla visto hablando con un joven. La última vez que la vio fue en la curva de Alcabre, donde otro testigo, vecino de la zona dijo habérsela cruzado, sobre las nueve menos cuarto de la tarde.

La secuencia aportada ante el juzgado coincide con la hipótesis de que Déborah se encontró o se citó con alguien conocido esa tarde, después de dejar a su prima cerca de la desembocadura del Lagares.

El testigo aportó una descripción coincidente sobre cómo iba vestida la joven y de su acompañante dijo que era moreno y más alto que ella.

Con estos datos la reconstrucción de los últimos pasos de Déborah comenzaría poco después de las siete de la tarde cuando Déborah salió de casa, con ropa deportiva. Su prima le había llamado para salir a correr por Samil, como solían hacer. Fue su madre quien cogió el teléfono en dos ocasiones. La primera porque la joven estaba tumbada y la segunda porque ya se había marchado.

Unos minutos después, el testigo que circulaba en un coche hacia Alcabre, la ve a unos metros de su casa, en dirección contraria hacia Samil, donde podría haberse producido el primer contacto con alguien.

Aunque esta persona no concreta el momento exacto sí señala que se la volvió a encontrar en la glorieta de la playa como una hora después. Coincidiría con la versión de la prima. Ésta salió en su búsqueda por el recorrido habitual y se encontró con Déborah a la altura del restaurante ‘Timón’. Fueron juntas hasta pasado el puente del Lagares, y se despidieron. A partir de ahí, la joven continuaría su camino en dirección a su casa, a la que nunca llegó. La novedad del testimonio es que fue vista con alguien, un joven con el que hablaba con normalidad.

La Policía no descartaba que pudieran haberse producido dos encuentros con la misma persona, uno más breve cuando salió de casa y otro a su regreso, donde entraría en escena un supuesto vehículo en el que ella se habría montado de forma voluntaria, pues no hay constancia de ningún incidente al respecto en esa zona, ese día. Tampoco por parte de los testigos que la vieron.

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