El Seminario Mayor de Vigo cierra y traslada toda su actividad a Santiago

El Seminario Mayor San José, en la avenida de Madrid, se queda vacío. Es probable que se reconvierta en hospedería.
photo_camera El Seminario Mayor San José, en la avenida de Madrid, se queda vacío. Es probable que se reconvierta en hospedería.

 

La falta de aspirantes a sacerdotes obliga a la fusión en un solo centro los de las diócesis de Vigo, Ferrol y Compostela. Tras 60 años de servicio, el edificio de la avenida de Madrid echa el cierre y podría reconvertirse en una hospedería

Después de 60 años de servicio, el Seminario de Tui-Vigo, en la avenida de Madrid, echa el cierre, o más exactamente, traslada toda su actividad a Santiago, luego de un acuerdo entre tres obispados, el vigués, el de Mondoñedo-Ferrol y el arzobispado compostelano. La causa, la caída en picado de las vocaciones sacerdotales, que hace inviable mantener centros separados por su gran coste en material y profesorado, imposible de mantener.

 

 

A día de hoy, en el Semanario Mayor hay tan solo dos alumnos, que ya en buena parte realizan sus estudios en Santiago, para así poder compartir con otros aspirantes a sacerdotes. Es una realidad que antes o después iba a caer por su propio peso, según reconocen los responsables episcopales. En cambio, sí se mantendrá abierto el Seminario Menor, en Tui, que cuenta con cientos de chicos que estudian como en cualquier otro centro educativo, si bien se abre de forma expresa la puerta a que puedan continuar sus estudios superiores de teología en Vigo.

El centro de la avenida de Madrid fue construido a principios de los años sesenta, cuando se trasladó la sede del obispado de Tui a Vigo y desde entonces ha formado a cientos de sacerdotes. Pero se acabó. Con respecto a cuál será su destino, fuentes de la Diócesis de Tui-Vigo señalan que será una decisión a tomar tomando en cuenta varios condicionantes. No será inmediata, en todo caso, pero bien podría transformarse en hospedería, como ya ha ocurrido con docenas de antiguos monasterios, como varios de Ourense y en cuanto sea posible también Santa María de Oia, propiedad de la empresa viguesa Kaleido.

Aunque la decisión ya está tomada, queda por delante una tramitación que exige el visto bueno del Vaticano, pero con seguridad el próximo curso ya no se iniciará en Vigo. Los otros dos obispados gallegos, Lugo y Ourense, en principio mantendrán sus propios seminarios, al disponer de una demanda relativamente importante.

Este  miércoles  los obispos de Santiago de Compostela, Tui-Vigo y Mondoñedo-Ferrol dieron los primeros pasos formales de cara a la constitución de un Seminario Interdiocesano en Galicia (SMI), que tendrá su sede en Santiago de Compostela. Así lo explican en una carta que dirigen a los sacerdotes de las diócesis gallegas y, además, expresan que “ha sido un paso difícil, pero necesario; tal vez, hoy en día, el único paso posible para ofrecer a nuestros seminaristas los elementos formativos necesarios que permitan vivir la identidad y espiritualidad del ministerio sacerdotal”.

José Antonio Castro Loderio, de la archidiócesis compostelana, Ángel Carnicero Carrera, de la diócesis tudense, y Juan Manuel Basoa Rodríguez, diócesis mindoniense, conforman el equipo formativo de este Seminario Interdiocesano. En la carta enviada a los sacerdotes, los obispos de las tres diócesis implicados han subrayado que “la realidad del seminario interdiocesano se presenta como un camino que somos invitados a recorrerlo juntos, con el fin de crecer como Iglesia al servicio de nuestro pueblo”.  Esta decisión responde a las disposiciones de la Iglesia respecto a la formación sacerdotal contenidas en la Ratio fundamentalis de la Santa sede (2016)  y el Plan de Formación Sacerdotal de la Conferencia Episcopal Española (2019), así como a la reciente Visita Apostólica a los seminarios mayores de España (2023).

Los tres últimos alumnos

Fabián del Amparo Temporão acaba de finalizar sus estudios superiores eclesiásticos, mientras que Miguel Ángel Fernández está en sexto y Juan González Días en segundo. Son los tres últimos alumnos que han salido del Seminario Mayor.

Natural de Redondela, González ingresó en el centro tras graduarse en Magisterio. Dar el paso supuso para él asumir una responsabilidad muy grande: “Ser sacerdote es ser la imagen de Cristo, ejercer de mediador entre Dios y los hombres y requiere mucho esfuerzo, pero merece la pena, no hay que tener miedo”. Desde su experiencia anima a todos los que tengan dudas, “ser seminarista no implica nada, es una etapa de formación y de orientación”.

Fabián, Juan y Miguel, los tres últimos alumnos del Seminario Mayor San José.
Fabián, Juan y Miguel, los tres últimos alumnos del Seminario Mayor San José.

De la misma opinión era su compañero Miguel Ángel, venezolano de 45 años. “Es normal que entre el miedo, preguntarse si se es capaz o no, pero al final siempre se saldrá a caminar por el discernimiento; hay que confiar en Dios”. Para el seminarista, el sacerdocio “es un don, un regalo. Alegría, ilusión y esperanza". Así dice asumir su formación. “Es un regalo que Dios te hace".

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