La menopausia exige retomar la dieta sana y el ejercicio

La Plaza de la Independencia se llena cada jueves de personas que quieren disfrutar y pasarselo bien, a la vez que hacen ejercicio.
photo_camera Un grupo de mayores realizando ejercicio en Vigo.

La nutricionista del Sergas Paula Castrillo impartió una charla en la asociación Adicam

La menopausia suele producir un “desajuste calórico”, en palabras de la nutricionista Paula Castrillo, que viene dado por un aumento de la ingesta alimentaria y una disminución de la actividad física. Esta situación, unida a los cambios hormonales, hace necesario revisar los hábitos.

Otro de los motivos para retomar la dieta sana es prevenir la osteoporosis, un riesgo que aumenta con la menopausia porque la densidad ósea va bajando.

En opinión de Paula Castrillo, el principal error es “dejarnos llevar”. Reconoce que con los cambios hormonales aparece “cierta apatía” y eso hace que “nos venza la pereza, sobre todo en la actividad física, y en esa vorágine la alimentación es lo último que tenemos en cuenta”. La nutricionista impartió ayer una charla para la asociación de diagnosticados de cáncer de mama, Adicam, junto con el ginecólogo Javier Valdés, y la psicóloga Iria Núñez.

Preguntada por los alimentos que se deben evitar en esta etapa de la vida de las mujeres, señala que hay que pensar más bien en una dieta saludable y en lo que hay que reforzar. En esta línea, destaca la importancia de las fuentes de calcio, principalmente los lácteos, que aportan el 50%, pero también otros alimentos como las legumbres, como la alubia blanca y los garbanzos, la sardina en conserva, los frutos secos o verduras como el brócoli. 

En cuanto al uso de suplementos, señala que la alimentación es lo prioritario, pero si no podemos obtener todos los requerimientos tanto de calcio como de vitamina D y otros nutrientes sí se puede recurrir a la suplementación para que “nos eche una mano”. 

En las consultas, muchas mujeres que entran en la menopausia se quejan de que ganan peso y no pueden perderlo. Asegura que una parte se puede corregir trabajando los hábitos saludables, pero otra parte está relacionada con los cambios hormonales y en este caso es algo que hay que asumir como tal.

Aunque cada caso es distinto, el cambio hormonal puede llevar a un cambio de composición, de tal forma que “se va a distribuir la grasa de otra forma, más a nivel abdominal”. Por otro lado, otras veces esta situación se debe a un cambio de hábitos “del que a lo mejor no somos tan conscientes”, refiriéndose a esa menor actividad física y a una mayor ingesta de alimentos.

Sobre la apatía, recuerda que “cuánto más saludable es el estilo de vida, mejor nos encontraremos y más sencillo es vencerla”.

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