Adiós a telefonistas de las vacunas: "Los mayores recibían la cita como una fiesta"

Un grupo de 16 telefonistas del Sergas en Vigo (la mayoría en la foto), que realizaban las citas para las vacunas, dejarán mañana de estar contratados. Con una media de 300 llamadas al día cada uno, recuerdan que los mayores “recibían la cita como una fiesta”

Parte del equipo de PSX que hizo las llamadas, en las oficinas de dirección del Meixoeiro, hoy en su penúltimo día de trabajo.
Parte del equipo de PSX que hizo las llamadas, en las oficinas de dirección del Meixoeiro, hoy en su penúltimo día de trabajo.

La maquinaria de guerra frente al covid se compone de múltiples piezas, algunas invisibles. Es el caso de los administrativos (PSX) que se hicieron cargo de citar a la población para vacunarse. Se trata de un equipo de 16 personas, con Cuqui Pernas al frente, que se dejaron la piel desde mediados de febrero para convocar a la población con unas 300 llamadas al día por cabeza y que se ocuparon de resolver las múltiples incidencias que iban surgiendo.

Su “cuartel general” estuvo en el Meixoeiro, en pasado, porque Pilar, Ángela, Susana, Almudena, Elena, Mónica, Hugo, Leticia, Inés, Noelia, Julio, María José, Sara, Belén, Alicia y Andrea terminan mañana su contrato al cumplir el tiempo permitido por las listas de contratación del Sergas y serán relevados por otras personas. Se llevan una experiencia única y consideran además que “estamos haciendo historia”.

Su trabajo cambió con el tiempo. Al principio llamaron a todos los mayores de 80 años del área para organizar la cita de la vacuna en los centros de salud, pero en los siguientes grupos de edad solo se ponen en contacto con los que no acuden a la cita para saber si no se quieren vacunar o si les surgió alguna circunstancia que lo hizo imposible. La llamada no se limita a concretar día y hora, en la inmensa mayoría de los casos las personas cuentan su situación e incluso piden consejo al administrativo. “Nosotros no podemos hacer eso, pero muchos quieren un empujón para venir a vacunarse”.

La respuesta de los mayores de 80 fue para ellos “la mejor con diferencia”. Julio explica que “pensábamos que iban a ser los más reacios por cuestiones de salud, pero la mayoría lo estaba deseando, suponía poder ver a amigos y familiares”. Era además un momento en el que se habían puesto muy pocas vacunas y tenían miedo “porque era la franja de edad con más muertes”. Hugo añade que le impactó saber cuántos mayores viven solos y sin nadie que les ayude. “Sentí tristeza e impotencia, si pudiera iba con el coche y los llevaba a todos”. En algunos de estos casos se pudo vacunar en el centro de salud o a domicilio.

Otras administrativas explicaron que “había mayores de 90 años con una vitalidad increíble, les preguntabas si era el familiar porque parecía más joven, y otros de 60 estaban cascadísimos. También vimos que falta transporte público al rural y que mucha gente del centro quiere todo a la puerta de casa”.

“Con los de 50 a 59 estamos llamando al 25% que no vino”

En el área sanitaria de Vigo hay unos 40.000 mayores de 80 años con las dos dosis de la vacuna. Algunos se inmunizaron al principio por vivir en residencias y el resto recibieron la llamada de los PSX. El equipo trabajó sin descanso incluidos fines de semana y festivos. Con el grupo de 70 a 79 años comenzaron las citaciones masivas en Ifevi por mensaje de móvil. Al comprobar que faltaban personas a la cita comenzaron las llamadas para comprobar los motivos y ofrecer soluciones. “Pusimos mucho empeño para que no quedase nadie sin vacunar a menos que fuese por una renuncia expresa”, explicaron. El resultado es que se inmunizó la gran mayoría.

Le siguió el grupo de 60 a 69, donde hubo más ausencias porque era la vacuna de AstraZeneca. En el grupo de 50 a 59 no acudió a su cita un 25% de los convocados pero no significa que no quisieran vacunarse. “Cuando llamamos vimos que muchos daban prioridad al trabajo y no podían en esa fecha, y nos sorprendió la cantidad de gente que decía estar de viaje”. Con estos casos se les da una nueva cita en función de las posibilidades y vacunas que haya en Ifevi. “Los de 50 fueron menos recepetivos, ven lejos la posibilidad de enfermar”. Otro de los “enemigos” fue para ellos el exceso de información sobre la pandemia, porque a veces llegaban mensajes confusos, y hubo también personas que les hablaron de los “microchips”.

Otro bloque de trabajo fueron las incidencias de personas con dificultades para ir a una cita, entre otras, o la necesidad de localizar a otro candidato de inmediato cuando falla un citado para que no se pierda ni una sola dosis.

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