Las fundaciones ya controlan 7 colegios concertados en Vigo
Las congregaciones religiosas de la ciudad cada vez optan más por estas entidades, que aportan grandes beneficios fiscales, para gestionar sus escuelas
Loscolegios concertados de la ciudad históricamente ligados a órdenes religiosas acometen poco a poco un proceso de cambio en la gestión de sus centros para dejarlos en manos de fundaciones educativas que engloban todos los colegios que estas congregaciones poseen a lo largo de todo el país. El último ejemplo se publicó ayer en el Diario Oficial de Galicia, que recoge el cambio de titularidad del CPR Plurilingüe Amor de Dios, hasta ahora en manos de la congregación Hermanas del Amor de Dios, para, desde el 1 de septiembre, funcionar bajo la batuta de la Fundación Educativa Amor de Dios. Este cambio, como ya ha ocurrido en otros colegios, no modifica el régimen de funcionamiento del mismo.
Así, el CPR Amor de Dios se convierte en el séptimo centro concertado de Vigo controlado por una fundación educativa. Un dato significativo, pues hasta hace seis años, apenas dos funcionaban de esta forma: el centro Fillas de María Inmaculada (en manos de la Fundación Educarte desde 2013) y el Colegio Hogar (gestionado por Afundación desde 2014). En 2018 hicieron este cambio de titularidad el CPR Mariano (Fundación Educativa Franciscanas), el Miralba (Fundación Educativa Jesuitinas) y el Cluny (Fundación Educativa San José de Cluny); mientras que en 2021 hizo lo propio el Calasancias, cuya congregación religiosa formó la Fundación Divino Maestro.
Los colegios controlados por fundaciones aún son minoría, pero es probable que cada vez sean más, gracias a los beneficios fiscales que aportan estos entes.
“Salen ganando tanto los padres como los propios centros”
Juan Lemos, responsable en Galicia de la Federación de Enseñanza de la USO (Unión Sindical Obrera), explica que la tendencia de constituir fundaciones educativas para gestionar los colegios concertados obedece, según su punto de vista, a “cuestiones fiscales”, pues estos entes, sin ánimo de lucro y cuya actividad se considera de interés general, cuentan con importantes exenciones en el Impuesto de Sociedades, el IVA o el IBI.
De la misma manera, cuando los colegios piden una cuota –que hoy en día es ilegal exigir a los padres– para el mantenimiento del centro o la compra de material escolar, esta se considera un donativo a una entidad sin ánimo de lucro, por lo que desgravaría. “Salen ganando tanto los padres como los propios colegios”, señala Lemos.
De hecho, la prohibición de la exigencia de cuotas en los centros concertados es, a su juicio, una de las razones que está moviendo a estos colegios a constituir fundaciones educativas para gestionar los centros, pues a la larga acaban aportando más beneficios económicos, sobre todo en forma de exenciones fiscales. “Cuando plantean hacer grandes reformas en los colegios salen muy beneficiados, pues a veces pueden terminar desgravando todos los impuestos de las actuaciones”, añade el representante de FeUSO.
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