Crimen de la maleta

Crimen de la maleta en Vigo: “O Chioleiro”, un perfil sanguinario

El lugar en el que apareció el cadáver de una mujer dentro de una maleta y “O Chioleiro”, en el banquillo hace casi dos décadas.
photo_camera El lugar en el que apareció el cadáver de una mujer dentro de una maleta y “O Chioleiro”, en el banquillo hace casi dos décadas.

La Policía consigue en una semana detener al presunto autor del homicidio de la maleta, “O Chioleiro” condenado por dos asesinatos anteriores, con una ley del jurado en pañales y sin prisión permanente revisable

Una maleta abandonada junto a una zona de maleza, plastificada, con un olor putrefacto y lleno de gusanos dio la voz de la alarma hace algo más de una semana en la calle Espedrigada. En su interior, la Policía encontró el cuerpo momificado de una mujer, completo y prácticamente desnudo. El hallazgo, a plena tarde, se producía a la vista de un vecindario horrorizado que todavía no puede creerse cómo alguien pudo dejar ahí un cuerpo tanto tiempo. 

 

 

El examen forense descubrió que el cadáver tenía signos de haber recibido una puñalada mortal, lo que confirmaba los peores presagios.  La identificación de la víctima era la clave para avanzar en el caso, pero conseguir huellas o muestras biológicas en un cuerpo en tal estado lleva su tiempo. 

Las características que pudieron determinarse de la mujer es que era muy bajita, tanto como para entrar en una maleta,  de  viaje, tamaño normal, según los testigos, que tendría más de 50 años y que llevaría muerta entre seis u ocho meses. Coincide el tiempo con la declaración de la vecina cuya vivienda está anexa al lugar donde se encontraba la maleta y que afirmó que estaba allí desde el mes de agosto. 

La investigación que inicialmente apuntaba a una vecina portuguesa giró por completo al tenerse indicios sobre otra persona, una inquilina de un piso compartido, que comenzó a vivir con su pareja en verano y que desapareció.  La Policía descubrió que el hombre con  el que residió apenas una semana de agosto en la misma habitación era un conocido delincuente,  con dos asesinatos a sus espaldas, los dos con varias coincidencias: víctimas mujeres y acuchilladas. Se trataba de  José Manuel Durán González, “O Chioleiro”,  quien con solo 30 años había sido condenado por el asestar múltiples cuchilladas a su abuela, una octogenaria, con la que no se llevaba bien y a la que había agredido sexualmente. Entonces, tenía brotes psicóticos, al parecer por la excesiva ingesta de alcohol y fue ingresado en Psiquiatría del centro penitenciario de Alicante. 

Este hombre había residido en Suiza y había vuelto a A Lama, su municipio, donde hacía distintos trabajos. Ya entonces sus vecinos recordaban que solía llevar un cuchillo en el pantalón. 

Cuando salió del centro regresó a su casa. Allí hizo amistad  íntima con Alicia Rey, una mujer de 33 años,  cuyo cadáver fue encontrado enterrado en un monte y a la que cogió su tarjeta. Tenía dos cuchilladas.  Fue considerado culpable de este crimen,  y condenado a más años de los que pedía la Fiscalía y eso que en aquella época, 2006, acababa de arrancar el tribunal del jurado y tampoco existía la prisión permanente revisable, como explica uno de los abogados del caso.  Esta máxima  pena incluye asesinatos a personas vulnerables o cometidos tras una agresión sexual, como ocurrió con su abuela.

Ahora, falta saber por qué apuñaló de forma mortal a su compañera, una mujer en exclusión social.

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