El cribado de cáncer de uterino detectó dos enfermas en Vigo

Cáncer de cuello uterino.
photo_camera Cáncer de cuello uterino.
Un total de 4.203 mujeres del área sanitaria de Vigo se sometieron a las pruebas, de las que 287 dieron positivo y se diagnosticaron finalmente 33 lesiones y 2 cánceres

El área sanitaria de Vigo comenzó en mayo de este año el programa de cribado poblacional de cáncer de cérvix, que está pensado para las mujeres de 25 a 65 años que hayan tenido relaciones sexuales de cualquier tipo en algún momento de su vida. 

Este programa permitió detectar hasta la fecha dos casos de cáncer de cérvix en mujeres que se hicieron la prueba. Además de facilitar estos diagnósticos, el cribado va mucho más allá porque permite detectar y tratar lesiones que en un futuro podrían derivar en cáncer. En el área sanitaria de Vigo un total de 33 mujeres supieron que tenían alguna lesión y el tipo de virus que la motivó.

Para llegar a estos resultados, el Sergas invitó a participar en el programa a un total de 4.203 mujeres del área sanitaria de Vigo, en cuyas muestras se analizó la presencia del Virus del Papiloma Humano de alto riesgo oncogénico.

Entre todas ellas hubo 287 mujeres que dieron positivo en las pruebas, un 6,8% del total. Es una tasa de positividad similar o muy ligeramente superior a la media observada en el conjunto de Galicia, que está en el 6,2%. 

Las mujeres que obtienen un resultado positivo se someten a una citología, con el fin de verificar que no hay anomalías en las células. Existen dos posibilidades. Si la mujer participó en el cribado con una autónoma de fluido vaginal realizada en su domicilio, deberá acudir al centro de salud para que le realicen una citología. Por otro lado, si la mujer ya había ido al centro de salud para que le recogiesen el fluido vaginal necesario para el cribado, esta misma muestra puede ser utilizada para hacer la citología, por lo que la candidata no tendría que acudir nuevamente al centro de salud.

Una vez hecha la citología, se establecen diferentes actuaciones clínicas, como un seguimiento mediante la repetición de pruebas o la derivación para realizar una colposcopia y descartar la presencia de una lesión premaligna o maligna en el cuello del útero.

El programa de cribado de cáncer de cérvix está destinado a las más de 621.000 mujeres gallegas con edades comprendidas entre los 35 y los 65 años, y tiene por objetivo reducir la morbi-mortalidad y la incidencia de este cáncer entre la población gallega.

Entre los años 2016 y 2020, el Sergas diagnosticó un total de 547 casos con esta patología, de las que el 42,6% precisaron de una intervención quirúrgica.

Según los últimos estudios de la Consellería de Sanidade, la red sanitaria pública gallega pasó de detectar casos en un promedio de edad de los 61 años en 2016, a los 54,4 años en 2020.

El 15% de las lesiones premalignas derivan en cáncer a los diez años

El cáncer de cérvix (o de cuello del útero) es una de las principales causas de cáncer entre mujeres a nivel mundial. A pesar de esto, es una de las neoplasias malignas que se pueden controlar más eficazmente porque tiene una fase preclínica prolongada y porque las fases premalignas son fáciles de identificar y tratar. La detección precoz reduce la incidencia, tal como sucede también en el caso del cáncer colorrectal.

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es responsable de prácticamente la totalidad de las lesiones precancerosas y los cánceres de cérvix.  Existen más de 200 tipos de este virus pero solo unos pocos se consideran de alto riesgo y pueden ocasionar cáncer. La infección se adquiere a través de relaciones sexuales, tanto heterosexuales como homosexuales, y no es necesario que haya penetración. Los expertos señalan que es muy difícil saber cuando se adquiere el virus, porque es posible tenerlo durante muchos años antes de que se detecte. De hecho, se estima que el 80% de las mujeres que tienen o tuvieron en algún momento de su vida relaciones sexuales se infectan por algún tipo de este virus. 

Normalmente, las células son capaces de eliminar el virus por sí mismas, pero si se mantiene la infección genera lesiones premalignas que pueden evolucionar a un cáncer de cérvix y es un proceso que dura al menos diez años. Solo en un 10% o un 15% de los casos la lesión acaba derivando en un cáncer de cérvix. 

¿Por qué es importante participar en las pruebas de cribado? Es clave porque se trata de un tipo de cáncer que no produce síntomas y que suele detectarse en estadios ya avanzados. El cribado aumenta las posibilidades de curación y, no solo eso, al detectar lesiones premalignas se evita que lleguen a convertirse en cáncer.

La vacunación contra el Virus del Papiloma Humano se implantó en Galicia en septiembre del 2008 para las niñas menores de 14 años y posteriormente se adelantó a los 12 años. En septiembre del año pasado se incluyó a los varones de 12 años. El Sergas recomienda participar en los cribados también a mujeres vacunadas, porque a pesar de su elevada eficacia no protege de todos los tipos de virus.

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