Navidad
Vigo despidió la Navidad
El Concello autorizó un centenar de nuevos edificios durante el año 2023. En concreto, la Gerencia de Urbanismo dio licencia a un total de 95 casas unifamiliares y otros siete bloques, que elevarán en total las nuevas viviendas hasta las 250. Así, en el año previo a la aprobación definitiva del nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), que se prevé en los próximos meses, Vigo redujo las nuevas licencias después de haberse situado en 2022 como el ayuntamiento gallego que aprobó más obras para la construcción de edificios con un total de 163, una tendencia que ya venía a la baja con respecto a 2021, en que el Concello había autorizado 298.
Y es que en la primera mitad del año, el urbanismo vigués siguió un ritmo mucho más lento de lo habitual, sin apenas nuevas licencias y solo la autorización de pequeños grupos de viviendas unifamiliares. No fue hasta el segundo semestre cuando llegó una de las grandes noticias del año. En septiembre se autorizó la construcción del primer edificio en el nuevo complejo residencial del Barrio do Cura. Este inmueble, el primero de los tres previstos, se situará en la zona más próxima a O Berbés, contará con 107 viviendas, 30 de ellas sujetas a algún régimen de protección oficial, y en sus dos sótanos también dispondrá de 155 plazas de garaje y 107 trasteros. La construcción en su totalidad tiene una superficie de 20.028 metros cuadrados y cuenta con un presupuesto de ejecución de 11,5 millones de euros.
El Ayuntamiento aún tiene en proceso de tramitación las licencias de la escuela infantil prevista para el Barrio del Cura, un estacionamiento público, el edificio Estrela y el resto del suelo urbano consolidado, colindante con la fachada de la antigua capilla en la zona de Pi y Margall y la calle Llorente.
El urbanismo vigués mantuvo el buen ritmo a partir del mes de octubre, con el fin de la suspensión automática del procedimiento de otorgamiento de licencias al cumplirse dos años del acuerdo del pleno del Concello de aprobación inicial del nuevo PGOM. Desde entonces se desbloquearon la gran mayoría de licencias para viviendas unifamiliares aprobadas este año, gran parte de ellas en las parroquias, que estaban vinculadas al Instrumento de Ordenación Provisional (IOP) y permanecieron paralizadas en Urbanismo desde diciembre del año anterior.
La Gerencia también otorgó entonces nuevas licencias a varios edificios. Un nuevo bloque residencial en el número 6 de Camiño da Fonte, en Alcabre, con tres plantas y sótano para 16 viviendas, otros tantos trasteros y 21 plazas de garaje; y otro edificio en el número 434 de Ramón Nieto, entre Manuel Álvarez y la avenida do Tranvía que tendrá tres plantas con 14 viviendas además de dos sótanos y bajocubierta. Urbanismo también dio el visto bueno en noviembre a otro bloque de 22 viviendas en los números 43 y 45 de la calle Aragón que tendrá seis plantas y un ático, con 31 plazas de garaje y 22 trasteros en dos sótanos.
Además de nuevos bloques de viviendas, Urbanismo autorizó varios edificios este año para usos no residenciales, entre ellos el nuevo centro de salud Olimpia Valencia donde antes se encontraban los antiguos juzgados o un nuevo Burger King en el número 101 de la Gran Vía, que curiosamente estará situado junto a su gran rival entre las cadenas de la comida rápida, al construirse al lado de un McDonalds.
Durante los últimos años se registró un incremento del número de bajos comerciales en la ciudad que solicitaban una licencia para reconvertirse en viviendas, una tendencia al alza en Vigo ante la cada vez menor oferta de vivienda disponible y el alza de los precios. Sin embargo, en el año 2023 tan solo se concedieron seis licencias para realizar este tipo de reformas, la mitad que el año anterior, lo que podría reflejar que estas actuaciones empiezan a frenarse tras haberse acometido ya numerosas obras de este tipo en los últimos años en bajos desocupados.
Entre los locales comerciales que se reformaron para pasar a ser viviendas en 2023 se encuentran un bajo con entreplanta en el número 34 de la calle Zaragoza, de 280 metros cuadrados, que recibió el visto bueno municipal al proyecto para transformar su uso como vivienda a través de unas obras con 71.142 euros de presupuesto. En el número 11 de la calle Antonio de Nebrija también se autorizó reformar otro bajo de 63,5 metros cuadrados para albergar una vivienda destinando al proyecto más de 20.000 euros, una cantidad similar a la que requirieron las obras en otro bajo en el número 24 de la calle Palencia. No solo se acometen estas conversiones en bajos, sino también en locales de oficinas. Es el caso del número 1 de la calle Rosalía de Castro, que redistribuyó los espacios en el interior de su segunda planta, adecuó el saneamiento, la fontanería, electricidad e iluminación para destinarlo al uso residencial. Lo mismo ocurrió en las oficinas de la tercera planta del número 90 de la calle García Barbón y en la quinta planta del número 37 de la calle Colón.
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