La Comisaría de Vigo avanza en la lucha contra los grupos organizados

El comisario jefe de Vigo, Ramiro Gómez.
photo_camera El comisario jefe de Vigo, Ramiro Gómez.

El trabajo de los agentes vigueses que investigan el patromino de las bandas criminales logra aumentar el castigo penal

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la Comisaría de Vigo es la falta de personal, un mal histórico que obliga a  quien toma las riendas a reorganizar los efectivos en función de las necesidades.  

Una de las medidas adoptadas por el  actual jefe, Ramiro Gómez, fue la de intensificar las investigaciones patrimoniales sobre los grupos organizados que operan en la ciudad. Ayer, el comisario explicaba  que este método sirve para completar las pruebas contra estas bandas y conseguir aumentar el castigo penal una vez que llegan a juicio. El balance, de momento, es positivo.  

La actuación de estos grupos itinerantes se deja notar principalmente en las épocas de vacaciones,  con los robos en viviendas, que registraron un incremento durante el pasado mes de agosto, “temporada alta” tradicional para los cacos, conocedores de la desbandada generalizada de los moradores hacia lugares de descanso. No obstante, la Comisaría considera que son momentos puntuales y durante la jornada de ayer se ensalzó la labor de investigación para frenar a estos grupos, con la detención de varios miembros en lo que va de año y el esclarecimiento de casos.

Entre la reorganización de efectivos, la Comisaría también tuvo que reforzar la unidad dedicada a delitos telemáticos, un tipo de infracción penal que llegó a incrementarse en los últimos años por encima del 150%, pero que ha conseguido frenar ese aumento, gracias a las campañas de prevención e información.

El comisario también se mostró satisfecho con la incorporación de las primeras Taser o pistolas eléctricas. De momento son una docena las que llevan incorporadas agentes que han recibido la formación correspondiente. Este nuevo inmovilizador aporta una nueva defensa para los policías que se enfrentan a situaciones muy violentas.  En la práctica funcionarán además como una especie de “caja negra”, ya que junto a la Taser el policía lleva una cámara asociada que permite grabar toda la intervención.

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