Inglaterra retoma la “libertad” pese a la nueva ola de positivos
Con la nueva normalidad queda eliminado el confinamiento por contacto estrecho para vacunados
Dieciséis meses de pandemia y tres confinamientos después, Inglaterra amaneció ayer un paso más cerca de la normalidad tras eliminar casi todas las medidas legales contra el covid, como llevar mascarilla o mantener la distancia social, a pesar del auge de contagios de coronavirus. Después de semanas copando titulares y discursos políticos, llegó el “Freedom day” (“Día de la libertad”) y con él el fin de la desescalada en Inglaterra. Curiosamente, en el día de la apertura, frente al Parlamento británico se produjo una protesta con miles de personas en la que participaron antisistema y antivacunas, que gritaban “¡Arresten a Boris Johnson!” y pedían el fin de las restricciones .
La nueva ola de casos, que rondan los 50.000 diarios y alcanzarán como mínimo los 100.000, no impidió que algunos ingleses se asomaran a esta supuesta nueva normalidad, sin límites de aforo en interiores o al aire libre y con el ocio nocturno de vuelta tras 16 meses de cerrojazo. La noche regresó al corazón de Londres, donde centenares de personas hicieron largas colas para celebrar, cuenta atrás incluida, la reapertura de las discotecas, ajenas a pruebas negativas de covid, mascarillas, distancia social o certificado de vacunación, que será obligatorio a partir de finales de septiembre para asistir a eventos masificados.
El primer ministro británico, Boris Johnson, confinado en el día presuntamente marcado para recuperar la “libertad”, tras haber estado en contacto estrecho con el responsable de Sanidad, Sajid Javid -infectado de covid-, pidió “cautela” en la reapertura.
Sistema de rastreo
Johnson defendió el sistema de rastreo, fuente de polémica esta semana por el gran número de personas que tuvieron que confinarse tras recibir un aviso de haber estado en contacto con algún contagiado. Esas órdenes de aislamiento obligaron a cerrar parte del metro de Londres por falta de personal, una situación que también causó estragos en el comercio minorista, la hostelería o la industria. En algunos de esos sectores considerados críticos, los trabajadores quedarán eximidos de confinamiento por contacto positivo si cuentan con la pauta completa de vacunación, anunció ayer el “premier”
Aunque la mascarilla ya no es un requisito legal en espacios cerrados -en exteriores nunca ha sido obligatoria-, algunas aerolíneas (British Aiways o EasyJet), supermercado u otras tiendas, anunciaron que seguirán alentando a sus clientes a usarla en interiores. También será obligatoria en el metro y en los buses de Londres, una medida que espera inspirar confianza al 56% de los residentes en Inglaterra que, según una encuesta de YouGov, aseguran sentirse incómodos en el transporte público tras el fin de las restricciones.
Esta liberalización se hizo notar ya en el turismo. Aena tenía programadas para ayer 489 operaciones entre España y Reino Unido, con lo que multiplica por tres las de hace una semana, coincidiendo con la exención de cuarentena a los viajeros, aunque sí deberán someterse a dos pruebas de detección de la covid, antes y después del viaje.
Francia mira a España y estudia los toques de queda localizados
Francia está sacando lecciones de la desescalada demasiado rápida e “imprudente” en España para intentar evitar tener que aplicar restricciones más duras, y por eso reforzó los controles a la entrada, que serán sistemáticos en los vuelos y selectivos en las fronteras terrestres. Este es el mensaje del secretario de Estado de Asuntos Europeos, Clément Beaune, que en una entrevista ayer al canal BFMTV, también apuntó que estudiarán implantar toques de queda localizados “en función de la gravedad de la situación”.
En un discurso crítico pero al mismo tiempo con tono diplomático, Beaune dijo que “no se trata de estigmatizar. Se trata de sacar lecciones” para que la desescalada “no se haga demasiado rápido sin precauciones”. Justificó la vigilancia en las carreteras porque “uno de los problemas que hemos tenido, por eso he hablado de España y de Cataluña en particular, es que muchos jóvenes franceses se han ido de fiesta a Cataluña (...) cuando en España no había un protocolo sanitario muy estricto”.
Planteamiento muy distinto se da en los Países Bajos, donde los casos se han estabilizado después de un aumento explosivo en la última semana. El primer ministro en funciones, Mark Rutte, aseguró ayer que no tomará medidas adicionales. Añadió, en conferencia de prensa, que el equipo de expertos que asesora al Gobierno “ha examinado el panorama epidemiológico y no ha encontrado ninguna razón para recomendar medidas adicionales”. El mandatario achacó las malas cifras a que en algunos bares y restaurantes “las cosas no van bien”.
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