La plantilla de Faurecia Porriño pide al grupo francés una recompra

Los trabajadores se concentraron ayer delante de la Xunta en Vigo.
photo_camera Los trabajadores se concentraron ayer delante de la Xunta en Vigo.

Un centenar de trabajadores está abocado al despido ante el cierre inminente de la fábrica de automoción

La plantilla de la antigua Faurecia Interior en O Porriño -denominada hoy Madera Fiber Techonologies- propone al grupo Faurecia que vuelva a comprar la empresa que vendió en 2022, una operación que supuso el descalabro de la compañía que acaba de solicitar el concurso de acreedores. “Faurecia y Volkswagen tienen un proyecto potente aquí y nos consta que mostraron cierto interés en negociar algo para dar salida a la plantilla”, indica el presidente del comité, Leonardo Suárez. 

 

 

Los trabajadores se desplazaron ayer a Vigo para realizar una protesta delante de la sede de la Xunta con apoyo de los sindicatos UGT, CIG y CC OO. “Pedimos a la Administración que intervenga en la búsqueda de inversores serios que permitan reflotar la actividad ante el inminente cierre de la empresa que va a suponer que 103 personas se queden en la calle”, apunta el portavoz.

Un pequeño retén del personal quedó en la fábrica porriñesa donde la actividad es mínima. “Supone apenas un 5% y sólo llega para cuatro trabajadores, así que nos vamos rotando, sabiendo que este mes no lo vamos a cobrar porque ya nos lo dijeron. De los dueños no sabemos nada, desaparecidos”, lamenta el presidente del comité, que urge a la Xunta que medie en este conflicto. “Nos preguntamos si las administraciones, que van a ser las que paguen este despropósito con dinero público, se van a posicionar con los empleados o con los buitres”, reza el comunicado leído a pie de calle.

 

 

"Un auténtico culebrón"

Los trabajadores califican la situación de la empresa de “un caso de terrorismo industrial y laboral”. Hasta tres dueños llegó a tener la empresa en el último año y medio. Grupo Faurecia vendió en enero de 2022 la unidad productiva de Porriño al fondo alemán Callista Private Equity por un precio simbólico de 1 euro. No hubo inversiones ni plan industrial alguno que garantizara el futuro de la fábrica, sino que el fondo vendió los terrenos y a principios de este año cedió los activos a una compañía rumana gestionada por Rüdiger Wisser, que presentó concurso de acreedores. “Faurecia nos dejó en medio del mar con una vía de agua y nos vino a rescatar un barco pirata", indica Francisco Rodríguez, empleado desde hace casi 20 años.

El alcalde de O Porriño, Alejandro Lorenzo, ofreció a la plantilla apoyo jurídico y se ofreció a gestionar reuniones con las distintas administraciones. El BNG registró una moción solicitando la intervención de la Xunta, con la que el comité se reunirá la próxima semana.

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