El ICES asegura que el cierre de 87 zonas de pesca no se ajustó a un criterio científico

Barcos de la flota del cerco de Vigo amarrados en el muelle de O Berbés.
photo_camera Barcos amarrados en el muelle de O Berbés.

Pablo Abaunza, miembro del organismo que asesora a la UE y jefe de Pesca del IEO, pide que se excluya el palangre

El veto de 87 zonas del Atlántico a las artes de pesca de fondo aprobado por la Comisión Europea generó un gran rechazo en el sector, que además de poner el foco en su impacto, criticó que la medida no se elaboró con datos científicos actualizados ni acordes a toda la flota a la que afectaba, perjudicando especialmente al palangre a pesar de su bajo impacto. Una postura que compartió el Gobierno, que presentó un recurso ante el Tribunal de Justicia Europeo y que también mantiene gran parte de la comunidad científica.

 

 

Pablo Abaunza es el jefe del área de Pesca del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y miembro del comité ejecutivo del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), el organismo que asesora científicamente a la Comisión Europea, durante la puesta en marcha y la revisión de esta medida. 

Según Abaunza, “es una medida que no se ajusta a un criterio científico, porque el ICES había valorado todas estas áreas respecto a las artes de arrastre, a las artes de fondo móviles, y no respecto a las artes de fondo fijas”. En este sentido, considera que estos cierres “no se deberían de aplicar de la misma forma a todas las artes por igual, sino que se apliquen a las artes de fondo móviles y al resto cuando se tenga información suficiente”. Respecto a estas artes de fondo fijas como el palangre o la volanta, asegura que “sabemos que afectan menos”, con lo que “se podrá decir que aquí se podrá pescar y aquí no, pero no cierren todo por igual, eso no es muy científico desde nuestro punto de vista”.

Avanza que ahora la Comisión Europea “ha abierto un poco la ventana para que si tenemos datos podamos argumentar que las artes de fondo fijas puedan trabajar en esas áreas”, un cambio en el planteamiento de la medida que podría llevar a darse cuando se disponga de la suficiente información científica. “Tenemos que hacer un trabajo, pero al menos hay esa oportunidad”, asegura.

Abaunza trabaja en la sede del IEO en Santander, pero participó esta semana en Vigo en la reunión de coordinación del área de Pesca del Instituto, en la que trabajan hasta 260 personas, “para analizar los retos que tenemos, los problemas con los que nos encontramos y cómo los solucionamos”.

“La pesca de arrastre y palangre no tienen nada que ver”

¿Qué se está haciendo para conocer mejor el impacto de las artes fijas?

Ahora mismo se están desarrollando varios proyectos en ese sentido. Primero para valorar la intensidad pesquera de este tipo de artes y ahora para saber su impacto sobre los fondos. Hemos hecho la primera parte del estudio de la intensidad pesquera y ahora vamos a la segunda fase de ver el impacto que puede haber en los ecosistemas marinos vulnerables. Lo hemos hecho sobre todo en nuestras áreas, pero ahora sería cuestión de hacerlo en zonas como Gran Sol.

¿La forma de trabajar del palangre puede compararse con la del arrastre?

No tienen nada que ver. Lo que se diseñó desde la Comisión, de poner zonas "buffer", tiene sentido solo para artes de arrastre que precisamente van arrastrando el arte y no pueden controlar la situación como sí puede hacerlo un arte de fondo fijo que lo coloca en un punto y ya está. Ahí no hay zona buffer, ahí simplemente hay que ver si se puede pescar ahí o si no. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Por eso decíamos que todo lo que ICES había dicho era para artes de fondo de arrastre móviles, no para todo lo demás.

¿Se puede compatibilizar el arrastre con la protección medioambiental?

Yo creo que sí. Cada vez se van mejorando los diseños de las artes y los métodos de captura con selectividades distintas, con puertas que no van arrastrando por el fondo sino que son pelágicas. Que tiene un impacto es indudable, lo que ocurre es que las artes de arrastre están trabajando en playas que llevan pescando cientos de años. Es como si decimos, tenemos una ciudad, qué podemos hacer en ella para recuperar este espacio, podemos hacer un parque aquí y allá, pero la ciudad ya está ahí. Tirarla entera para poner un bosque va a traer problemas. Son hábitats que es muy difícil que vuelvan a su condición de origen. Es necesario que haya también seguridad alimentaria, con este cuidado de conservar los recursos.

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