Astilleros de Vigo abren una etapa de bonanza con más de 20 buques

Buques en las instalaciones de los astilleros Ría de Vigo y Armón, en Beiramar.
photo_camera Buques en las instalaciones de los astilleros Ría de Vigo y Armón, en Beiramar.

Superan la veintena de encargos para construir barcos para armadores nacionales e internacionales

El momento dulce que vive el naval, del que tanto se habló esta semana en la feria Navalia, lo constatan los astilleros vigueses con más de una veintena de barcos que tienen encargados para su construcción. Son pesqueros, oceanográficos, patrulleras, ferris, buques militares, portacontenedores, remolcadores y barcos de mantenimiento para empresas privadas y organismos públicos de Nueva Zelanda, Azores, Polinesia francesa, EE UU, Canadá , Islas Malvinas, España, Uruguay, Argentina, Suecia, Holanda, Francia, Reino Unido, Islandia, Irlanda del Norte, Angola y Senegal.

 

 

Es el nivel más alto de pedidos de la última década que asegura carga de trabajo en la Ría para varios años. Pero no es oro todo lo que reluce. El sector padece, como toda la industria en general, falta de empleo cualificado y de relevo generacional que preocupa para encarar el futuro.

En estos momentos los astilleros tienen encargos para construir 24 barcos de última generación, muy avanzados desde el punto de vista tecnológico. La mayoría ya están en construcción y algunos -pocos- todavía no entraron en vigor, aunque están adjudicados y anunciados públicamente, de ahí que las empresas se muestren cautas. Es el caso de Cardama, que está a la espera de poner en marcha un contrato para dos buques para el Ministerio de Defensa Nacional de Uruguay por valor de 82 millones. También tiene pendiente un pedido con Angola contratado hace varios años que sufrió modificaciones, ya que inicialmente iba a ser un ferri y finalmente será un portacontenedores. Estos tres barcos supondrán carga de trabajo para algo más de dos años en el astillero vigués, que está ultimando la construcción de uno para Senegal, un remolcador multipropósito que prevé entregar en los próximos meses. Además, tiene carga de trabajo en reparación naval y transformación.

Armón y Ría de Vigo (la antigua Barreras), ambos del mismo grupo empresarial, suman 13 unidades, cuyas adjudicaciones se hicieron públicas. Armón se va a estrenar este año con la construcción de buques militares con la entrada en vigor de un contrato para hacer dos barcos para la Armada de Suecia. Tiene en cartera cuatro oceanográficos para investigación marina, uno de ellos ya en la recta final que es para el IEO-CSIC español, y otros tres para Holanda, Nueva Zelanda y Azores. También está haciendo un pesquero para Argentina.

Su filial Ría de Vigo está construyendo un oceanográfico para Islandia, un pesquero para la viguesa Copemar -ambos ya se botaron- y una patrullera para el servicio marítimo de la Guardia Civil. Tiene otros tres pedidos encargados que son un ferri para la Polinesia francesa, un arrastrero congelador para Islandia y un oceanográfico para Irlanda del Norte. 

Freire, por su parte, tiene en cartera dos barcos de investigación oceanográfica para Estados Unidos y Francia, un pesquero para Canadá y un buque de mantenimiento para Reino Unido. 

Metalships y San Enrique (antigua Factorías Vulcano) no tienen construcciones y su actividad está centrada en reparaciones y obras de mantenimiento y reformas.

En Marín está el astillero Nodosa, que junto con Armón, Ría de Vigo y Freire son los que generan más empleo y tiran del sector moviendo a la industria auxiliar. Está construyendo tres barcos de pesca de última generación, dos de ellos para sociedades mixtas que operan en Malvinas en las que participan las pesqueras viguesas Pereira y Pescapuerta. El astillero los va a entregar este año y, por otra parte, está empezando a trabajar en la construcción de otro arrastrero para Nueva Zelanda que le asegura trabajo hasta 2026. Complementa su actividad naval con grandes obras de transformación de barcos.

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