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Duro estreno en casa para el Cangas
TERCERA FEDERACIÓN
El Juvenil de Ponteareas obtuvo el pasado domingo el ascenso a Tercera Federación tras derrotar 1-0 a un Gran Peña que presentó nueve jugadores al duelo directo entre ambos por un billete a categoría estatal. Pero no hubo partido. El equipo vigués se sentó sobre el verde en señal de protesta por la imposición de la Federación Galega de Fútbol de disputar el encuentro. Fue entonces cuando la escuadra ponteareana metió un gol. Luego vinieron tres lesiones que no eran tales y con ellas el pitido final del árbitro al no tener la escuadra visitante el mínimo de jugadores exigidos para competir.
“Estamos tranquilos pero muy mosqueados”, afirma Waldo Otero unas cuantas horas después de la triste resolución de la Preferente Autonómica. Un desenlace que se produjo con más casos positivos de covid que cuando se suspendió hace un mes. “¿Cómo puede ser eso? Es lo que me pregunto yo”, dice el mandatario del club de Barreiro, cuyo primer equipo pasará a ser el tercer filial del Celta en la nueva temporada. El presidente desvela que el Gran Peña envío una carta a la Gallega en la que explicaba que se reservaba el derecho de emprender acciones locales ante lo que considera “un atropello”. Que suceda o no dependerá ahora de la entidad celeste.
El caso es que las consecuencias sanitarias de haber jugado el domingo pueden ser terribles. Porque el sábado, uno de los futbolistas del equipo de Barreiro dio positivo en covid. Sin embargo, el rastreo de la Xunta de Galicia no se activó debido a la creciente cantidad de casos que está habiendo en este momento. Como consecuencia de ello, el cuadro vigués se presentó en Pardellas con nueve futbolistas susceptibles de estar infectados. “Han puesto en peligro la salud de los jugadores del Gran Peña y la de los del Juvenil. Es un riesgo para todo el mundo”, explica Pedro Alfaro, presidente de la entidad rojiblanca.
“Nunca se debió haber jugado”, expresa Alfaro con rotundidad. “Estamos totalmente de acuerdo con el Gran Peña: esto ha sido una aberración", proclama el mandatario. Otero agradece el trato recibido en todo momento. También el domingo. “El Juvenil es un club señor y su afición nos ha tratado con mucho respeto. Me emociono al recordar los aplausos que nos brindaron. Fue tremendo”, destaca.
El caso es que se jugó. Aunque fuera unos pocos minutos. El equipo vigués siente que le han robado la posibilidad de luchar por el ascenso. Durante el mes de parálisis de la competición intentaron todo. Incluso que se le diera el billete a Tercera Federación a los cinco equipos implicados: además de los dos citados, también el Arnoia -que ascendió al ganar al Cultural Areas (3-2), al Villalonga y al Barbadás-. De este modo, quedaría una categoría con 20 equipos. Nada demasiado insalvable. “Y si quieren hacer seis descensos el año que viene, que los hagan”, señala el presidente del Gran Peña, que niega la mayor de los dos positivos a los que alude la Gallega en su auto del pasado viernes, en el que se obliga a jugar. “Omiten todos los demás”, añade Waldo, que denuncia amenazas por parte federativa. “Eso es algo intolerable”, apunta Alfaro, en apoyo de su homólogo. Ambos reconocen que han tenido discrepancias en otros temas, pero en este han ido juntos “desde el primer minuto”.
Waldo no se cansa de agradecer a jugadores y cuerpo técnico su ayuda. De no haberse presentado, el Gran Peña podría haber sufrido un descenso administrativo, según le trasladó la Gallega. “Su comportamiento ha sido de 10”, sostiene.
A orillas del Tea, la sensación de felicidad no termina de ser completa. Pero un ascenso es un ascenso. “Hemos empezado a trabajar en el equipo de la próxima temporada, que ya es esta”, afirma su máximo mandatario, que desvela que el cuerpo técnico continuará en Tercera y que algunas renovaciones están cerradas. “Tendremos que empezar dos semanas más tarde que nuestros rivales”, concluye. El Gran Peña, ya como Celta C, volverá a pelear en Preferente.
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