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BALONMANO

El arquitecto del balonmano

Pedro Aymerich diseña la construcción del juego del Novás en la pista igual que la del urbanismo en el estudio
El jugador del Acanor Novas Pedro Aymerich compatibiliza el balonmano de élite con la arquitectura.
El jugador del Acanor Novas Pedro Aymerich compatibiliza el balonmano de élite con la arquitectura.
El arquitecto del balonmano
Líneas, ángulos, paralelas, bisectrices. Encajes. Es el día a día de Pedro Aymerich (Vigo, 1994). De día, en el estudio de arquitectura en el que trabaja en su ciudad natal y de noche, en el pabellón de O Rosal, donde entrena con sus compañeros del Novás y donde juega cada quince días delante de una afición enfervorecida. "Jugué miles de veces como visitante y sabía lo que había, pero cuando los tienes de tu parte lo notas mucho más", explica con un halo de admiración a la inversa de lo que suele ser habitual.
El apoyo total de O Rosal a su equipo de balonmano ha sido el principal factor diferencial para que Aymerich renovase su contrato este verano, rechazando incluso una oferta del Cangas para jugar en Asobal. "Hay una afición real", dice. "El tema de que viniera Quique (Domínguez) y que el club quiera dar un paso más también ha sido importante", añade Pedro, fascinado con el técnico pontevedrés. "Se le nota que tiene muchos años de experiencia y que sabe mucho", comenta.
Estos motivos son los que hacen que el central vigués se meta una hora de coche de ida y otra de vuelta para ir a entrenar después de trabajar en el estudio. "Es bastante duro, la verdad", asume Aymerich. "Tiene que gustarte porque son muchas horas de trabajo. A nivel de cansancio y de fuerza se nota. Hay que sacrificarse para poder estar a la altura de los compañeros", reflexiona el arquitecto del Acanor Atlético Novás.
Precisamente entre su profesión y el rol que desempeña en el equipo como director del juego desde el centro de la primera línea se pueden intuir similitudes. "Todas inconscientes", bromea Aymerich. "Aunque no te des cuenta, aplicas cosas que sabes y que haces normalmente a todo, concepción espacial quizás... Puede ser, sí", comenta entre risas.
La realidad, paralelismos arquitetónicos al margen, es que Pedro es el impulsor del juego de ataque del Novás. Inteligente en la concepción del juego, dinámico en sus movimientos, y con mucha capacidad goleadora. Otro producto de la prolífica cantera del Seis do Nadal -"empecé desde muy pequeño, gracias a mi hermano"-, que se fogueó en el OAR de Coruña mientras estudiaba la carrera, con una pausa de un año para regresar a la entidad de Coia. "Lo poco que sé de balonmano es gracias al OAR, donde tuve los años de mayor progresión. Guardo grandes recuerdos y forma parte de mí".
Pero dejando los recuerdos de cimientos sólidos, la construcción del futuro debe continuar siempre con el trabajo diario del presente. El Novás sumó el pasado fin de semana la primera victoria del curso ante el Barça B. "Vendrán más", destaca Aymerich, muy contento por el equipo y por él, que ya está dejando atrás una lesión en el hombro que le impidió comenzar la temporada. "Todavía tengo limitaciones, pero me siento mucho mejor", advierte.
Y en ese futuro, el sueño del profesionalismo sigue presente, aunque sea para "quitarse la espinita" y vivir esa experiencia. "Sí me planteo probar un año o dos, pero todos sabemos cómo está el balonmano", comenta resignado."A nivel profesional, tiro más por la arquitectura, pero no me cierro puertas a lo que venga ni a experimentar lo que es jugar en Liga Asobal", añade Pedro Aymerich, mientras en su mente se siguen trazando líneas arquitectónicas dentro del plano del 40x20. n