El club con nombre de mujer
Balonmano
Con casi 180, Sociedad Atlética Redondelana es el que más licencias femeninas tiene de todo el balonmano gallego y, junto a técnicas y directivas, superan las 200 mujeres en la entidad
Una parte esencial en el difícil viaje hacia una igualdad total de género en la sociedad pasa por que las mujeres encuentren, desde bien pequeñas, espacios en los que puedan crecer empoderadas. El deporte es un lugar perfecto para ello. Y la SAR ofrece un lugar así, además de tantos y tantos aspectos positivos. Porque la Sociedad Atlética Redondelana se escribe en femenino. No solo por cuestión gramatical, que también. Es así porque el club verde cuenta en su seno con 177 licencias de mujeres y niñas. Más que ninguna otra entidad de esta modalidad en Galicia.
Junto a técnicas (24) y directivas, el conjunto redondelano cuenta con más de 200 mujeres en su estructura. “Solo en categoría benjamín tenemos 36 fichas. ¡36 niñas de 3º y 4º de Primaria!”, explica Carla Abad. Es como juntar dos clases llenas de alguno de esos cursos solo con niñas. “Es un poco locura gestionar una cantidad así. Sabíamos que íbamos a tener bastantes, pero no imaginábamos que tantas”, confiesa la coordinadora del área femenina del club, que lleva ligada al balonmano toda su vida y trabaja para que las nuevas generaciones encuentren un camino algo más amable que el que tuvo la suya. “Al principio, el club era eminentemente masculino. Pero, de un tiempo para aquí, el femenino es un auténtico ‘boom’. Tenemos muchísimas licencias", explica Abad, que pone en valor el trabajo de sus antecesores. “Creo que somos una referencia en la base. Van muchos años que distintos equipos femeninos nuestros se meten en los Campeonatos de España”, recuerda.
Junto a ella, Vero Posada desempeñaba la labor coordinativa el año pasado. Pero este curso, decidió apartarse para centrarse al 100% en su trabajo como entrenadora del primer equipo, que compite en la División de Honor Plata. La punta de lanza. “Salvo tres veteranas, todo mi equipo tiene menos de 23 años. Van llegando jugadoras. Eso quiere decir que el trabajo es bueno y que empieza a tomar forma”, explica la entrenadora. “Nuestro club vive de la cantera”, reivindica.
Tener casi 180 jugadoras de todas las edades es motivo de orgullo. Pero también tiene dificultades derivadas. “Organizar los entrenamientos es complicadísimo. El año pasado había equipos que no podían entrenar a pista completa porque las horas del día no nos dan. Hay que hacer un esfuerzo entre todas, compartir y entendernos”, sostiene Posada, que confiesa que hasta la primera escuadra que ella entrena lo padeció. “Hubo días en los que ni siquiera nosotras teníamos pista completa”, reconoce. Es lógico. En total son 14 equipos femeninos y uno mixto. Normalmente entrenan en el pabellón de La Bombonera, destinado casi en exclusiva a la SAR, pero el Concello también le permite usar el otro polideportivo, A Marisma, en algunas franjas.
Gestionar un volumen así requiere mucha dedicación. “Estoy yo sola, pero a mí me encanta. Está muy guay”, reivindica Carla con alegría. “Somos un club muy familiar", enfatiza. Vero Posada asiente. “Puede haber algún padre a disgusto, pero las quejas son una minoría. Hemos hecho mucha piña y todo el mundo está dispuesto a echar una mano. Todo ese apoyo es el que hace que te apetezca seguir”, subraya la entrenadora, tras doce años en la entidad. No obstante, la labor de tratar con los padres es de Carla. “Suelo tener muy buena relación con las familias. Son parte fundamental del club y gracias a ellos, sus hijas vienen a hacer deporte. Es cierto que hay que gestionar algunas situaciones, pero a mí me gusta. Me parece interesante lograr que estén a gusto dentro del club”, proclama.
Al final, es el día a día el que deja más satisfacciones. Así se construye un futuro. Para el balonmano y para la vida. “Hay chicas que lo dejan por estudios o porque tienen dudas de seguir cuando llegan a juveniles. Eso está cambiando. Quiere decir que el trabajo de base se está haciendo bien”, analiza Vero, que destaca la “fidelidad” de las jugadoras. “Cuando una se va, suele ser porque tiene una oferta de categorías superiores”, sostiene.
Pero, por encima de todo, quizás están los lazos que se crean. Ramificaciones de amistades, aprendizajes, protecciones entre mujeres de todas las edades. Sororidad. “Tenemos jugadoras juveniles y cadetes que ya echan una mano en equipos inferiores y sus niñas vienen a verlas jugar a ellas. Es una manera de crear vínculos”, concluye Carla, en representación de las más de 200 mujeres de la SAR.
Redondela tiene más de 300 fichas en el municipio
Las mujeres de todas las edades que quieren practicar balonmano tienen en Redondela una especie de meca. El municipio cuenta con tres clubes. Junto a la SAR, están las Choqueiras -entidad que se formó hace unos años como escisión de la institución verde- y el Chapela. Si se juntan las licencias de los tres, se sobrepasan holgadamente las 300 fichas hasta rondar las 325. “Es una pasada”, dice Carla Abad, que pone un ejemplo. “En categoría juvenil, los tres equipos están en División Oro. Hay muchas licencias y también mucho nivel”.
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