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Refugiados
El municipio de Mondariz Balneario, el más pequeño de Galicia, incrementará su población en cerca de un 50% con la llegada de otros 80 refugiados de Malí. Este nuevo grupo se sumará a los 180 que ya llegaron a la localidad, lo que supone un importantísimo crecimiento demográfico para un municipio que cuenta con poco más de 600 habitantes.
La llegada de los nuevos refugiados forma parte del programa de acogida gestionado por el Gobierno y la ONG Accem, en colaboración con las autoridades locales. Los 180 refugiados de Malí que ya se encuentran en Mondariz Balneario están alojados de forma temporal en el complejo Cemar (antiguo Marcote) en habitaciones compartidas de hasta cuatro personas. Además, cuentan con un comedor buffet donde el pollo predomina en el menú, respetando así sus costumbres culturales al evitar la carne de cerdo, ya que son en su mayoría de religión musulmana.
La mayoría de ellos huyen de la inestabilidad y la violencia en su país de origen, inmerso en una guerra, buscando un entorno seguro y mejores oportunidades de vida. Además, muchos de estos refugiados tienen la esperanza de reunirse con familiares y amigos que ya residen en España. Desde su llegada, los refugiados recibieron apoyo en diversos aspectos, incluyendo la enseñanza del idioma y la integración en la comunidad local. Aunque todavía se desconoce la fecha exacta hasta la que se quedarán en el municipio, se prevé que se queden alojados en el complejo Cemar al menos hasta finales de este año.
El Gobierno asume el coste total de alojamiento, manutención y atención social de los refugiados, y asegura que esta medida no supone ningún gasto para la Xunta ni para los Concellos, lo que facilita la respuesta solidaria y eficaz ante la emergencia humanitaria actual.
El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, trasladó esta semana su agradecimiento y el del Ejecutivo al alcalde de Mondariz Balneario, César Gil, y a los vecinos de este municipio por su solidaridad en la acogida. Con todo, esta situación suscitó algunas quejas de padres con hijos estudiando en el colegio Marcote, que vincularon la llegada de los inmigrantes con situaciones de inseguridad e insalubridad.
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