BANQUILLO CELESTE
La protección opaca la valentía
Resulta que entre el Centenario y la venta de Gabri Veiga, el Real Madrid está esta noche en Balaídos. No el de leyendas, el bueno. Para jugar un partido de fútbol, además. El correspondiente a la tercera jornada -la penúltima antes del cierre de mercado- de una Liga que los celestes han iniciado en formación y que los blancos han arrancado con sensación de poderío en juego y en resultados (dos victorias de dos posibles). E, incluso, con una nueva estrella resplandeciente, Jude Bellingham, tapando el vacío de Karim Benzema y paliando el problema que se atisbaba en pretemporada, la falta de gol.
El Celta tiene las bajas por problemas físicos de Carles Pérez y Gonçalo Paciencia, además de la consabida de Gabri Veiga. Y hereda del partido de dos caras en Donostia la duda de si apostar por la defensa con dos centrales o con tres. Visto lo sucedido ante la Real Sociedad, se antoja cierta preferencia por dotar a la defensa de cinco componentes. Aunque visto el habitual dibujo del Real Madrid, con un rombo en el centro del campo, igual conviene reforzar el centro y desguarnecer un poco más las bandas. La duda, en este caso, no ofende. Porque Rafa Benítez, técnico celeste, quiere que el equipo se acostumbre a utilizar los dos dibujos cambiando dentro de los partidos.
A nivel de nombres, la elección sí que es trascendente. Clarísimamente en el caso de los centrales, pues Joseph Aidoo, Unai Núñez y Carl Starfelt opositan a tres o dos plazas. En los laterales tratan de asentarse Óscar Mingueza, con galones en la diestra, y Manu Sánchez, en pugna con Franco Cervi. Fran Beltrán es inamovible en el pivote, habitualmente con Hugo Sotelo, aunque Luca de la Torre ya se dejó ver en Anoeta y Renato Tapia espera por minutos. Y arriba estarán el insustituible Iago Aspas, con Jorgen Strand Larsen y Jonathan Bamba cayendo a la izquierda.
En el Real Madrid, con las consabidas bajas de Courtois, Militao y Ceballos, la gran novedad va a ser el debut en la portería de Kepa Arrizabalaga. La defensa no apunta a cambios ni la delantera, con Vinicius y Rodrygo. En el centro del campo, Bellingham es fijo en la punta ofensiva del rombo y en los otros tres puestos podría darse una apuesta por el físico descomunal de Tchouaméni, Camavinga y Valverde. Imposible ganar el pulso en fuerza.
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