Mingueza, la cara conocida de Ilaix Moriba en el Celta
Los dos coincidieron en el filial y en el primer equipo del Barça y ahora podrían formar juntos en el centro del campo celeste; la labor dentro y fuera del campo del ya céltico es clave
Que Óscar Mingueza tiene una relación especial con el entrenador del Celta, Claudio Giráldez, es bien sabido. Su capacidad para ver el fútbol es clave en el diseño que el técnico porriñés hace de la plantilla y las conversaciones entre ambos son continuas. Ésas que han llevado al ex del Barcelona desde la banda hacia su nuevo puesto como mediocentro, desde donde aspira a dirigir aún más el juego del equipo y a seguir potenciando su buen entendimiento con Iago Aspas. Pero en la temporada entrante, además de dentro del campo el cuerpo técnico precisará del canterano culé fuera de él. Porque conoce de primera mano a Ilaix Moriba, el futbolista que, si nada se tuerce, reforzará el centro del campo celeste. Y, desde ese conocimiento previo, puede ser clave en la adaptación del futuro céltico.
No coinciden en edad, ya que el ya céltico es de 1999 y el esperado celeste es de 2003 (enero). Pero la precocidad del segundo hizo que coincidiesen primero en el Barcelona B, en la temporada 2019/2020 con García Pimienta al mando, y después en el primer equipo culé. De hecho, ambos llegaron casi de la mano al conjunto blaugrana en Primera División en la siguiente campaña, aunque Mingueza con más consistencia que Moriba. Con Ronald Koeman en el banquillo, el centrocampista no apareció hasta la segunda mitad de curso, mientras que el defensa apenas pisó el filial ese año en una ocasión.
Moriba jugó cuatro encuentros como titular en ese periodo y en tres de ellos coincidió en el once con Mingueza. Ese verano, los dos figuraban en la lista de canteranos con visos de quedarse de forma definitiva en el primer equipo. Sucedió con el ahora céltico, pero el mediocentro decidió apostar por otro lares y se fue al Leipzig a cambio de 15 millones de euros.
Tres años después, todo apunta a que volverán a compatir vestuario. Y no sólo eso. Si la opción de pasar a Mingueza al centro del campo, los dos podrían formar esa línea de dos mediocentros, Moriba con una tarea más de contención.
Para que todo esto suceda, Mingueza puede ser una pieza clave. Fuera del campo, como queda dicho, y dentro, desentrañando los entresijos del sistema de Clauido Giráldez para su ex compañero en el Barça B y en el Barça. Fueron 14 partidos, 12 en Liga y 2 en Copa, que tendrán continuidad.
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