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Play off de ascenso a Segunda
La imperiosa necesidad de una ciudad de casi 600.000 habitantes por tener un equipo en el fútbol profesional contra la ilusión de un filial ambicioso. La gravedad juega a favor del Celta B en su visita de hoy a La Rosaleda para medirse al Málaga en la vuelta de la primera eliminatoria de ascenso a Segunda División. Tal factor y su calidad tendrán que hacer frente a una poderosa plantilla, a un proyecto obligado a llegar a Segunda, a un equipo capaz de cerrar su portería con solidez, a un estadio que estará repleto y a una afición que desde dos horas antes estará empujando a los suyos. Todo ello con la premisa del 2-2 de hace una semana en Balaídos, que obliga al conjunto vigués a ganar y que da al malacitano la opción de pasar si el duelo llega igualado al final de la prórroga.
Ese encuentro de ida demostró que el Málaga no es sólo un equipo férreo, sino que sabe llevar el peso del partido si se lo plantea y tiene calidad arriba para decidir. Pero también mostró la capacidad de competir del filial, superado durante muchos minutos por el rival pero siendo capaz de insistir hasta el tanto del empate de Pablo Durán ya en el descuento.
Ese tanto cambia totalmente la eliminatoria. De un casi imposible para el Celta B se pasa a un posible, aunque difícil. Y con la baza de ser consciente de que no se hizo un buen partido en Balaídos, porque una mejoría otorga el pleno derecho a apuntar a una victoria. Claro está, si mentalmente el equipo se olvida de polémicas arbitrales -que lo descentraron en el primer duelo- y de la presión que surgirá de las repletas gradas de La Rosaleda.
El técnico celeste, Fredi Álvarez, tiene la única baja del portero Coke Carrillo, lesionado. Así, elaboró ayer una lista de 23 con todos los habituales componentes y no se esperan grandes cambios en cuanto al once inicial. Será parecido, si no igual, al formado por Ruly en portería; Javi Rodríguez, Yoel Lago y Manu Fernández (o Pablo Meixús) en la línea de tres centrales; Javi Rueda y Hugo Álvarez en los dos carriles; Damián Rodríguez y David de la Iglesia (o Miguel Román) en el doble pivote; y Raúl Blanco, Alfon González y Pablo Durán en la línea más ofensiva (con Fer López optando a sustituir a alguno de ellos).
En el Málaga, pese a las molestias de su goleador Roberto durante la semana, nadie duda de que estará para jugar hoy. Y también se espera el regreso tras lesión del ex céltico Juan Hernández. Es decir, todos. Hay necesidad.
Fredi Álvarez, técnico celeste, sabe de la presión que ejercerá La Rosaleda, pero se centra en el juego. “Imos facer o noso traballo no 105x68. O que suceda arredor non depende de nós”, dijo. Ni siguiera mira al árbitro porque “xógase o seu futuro, o seu ascenso. Vai ser un partido difícil para os árbitros pero nós temos que abstraernos, que non nos penalicen nen nos quiten enerxía protestas e discusións”.
En cuanto al plan de juego, una gran premisa: “Temos que facer un partido moi longo”. Y lo explica: “Se estamos dentro da eliminatoria, o paso do tempo pode xogar moito ó noso favor. Porque cando un equipo ten algo, vai ter medo a poder perdelo e cando outro non ten nada, non temerá tirar para adiante a tumba aberta. Tentar que o partido non se rompa nos primeros minutos. Se estamos vivos, imos ter moitísimas opcións. O tempo vai xogar ó noso favor”. Aclara que busca “un partido largo en lo emocional. No por tema físico”. Y un último deseo: “Que el balón no nos queme”.
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