Aspas y Mingueza, el inicio de una gran amistad

Iago Aspas y Mingueza se asistieron ante el Valencia y confirman una sociedad clave para el buen juego del Celta

Publicado: 25 ago 2024 - 10:19 Actualizado: 25 ago 2024 - 18:09

Aspas y Mingueza se abrazan tras el tanto del catalán a pase del moañés, el primero de los célticos.
Aspas y Mingueza se abrazan tras el tanto del catalán a pase del moañés, el primero de los célticos.

Hay jugadores que se buscan siempre en medio de la multitud, muchos. Hay jugadores que se encuentran siempre en medio de la multitud, pocos. Entre estos últimos están Iago Aspas y Óscar Mingueza. Los separan más de 12 años, los que van de agosto del 1987 a mayo de 1999; los une haber nacido en sendas pequeñas localidades -Moaña, de 17.000 habitantes, y Santa Perpetua de Mogoda, de 25.000-; los separa haberse formado en canteras dispares, la gigantesca del Barcelona y la más humilde del Celta; los une el fútbol. El pasado viernes se repartieron los dos goles y las dos asistencias de los dos primeros tantos ante el Valencia. Se encontraron.

Y eso que el dibujo los ha alejado en este arranque de temporada. Era bien sabido que tenían gusto por buscarse y encontrarse cuando los dos partían en la banda derecha, el catalán por detrás del moañés sobre el papel pero, más bien, a su lado. En las dos primeras jornadas ligueras, Mingueza ha tenido que adaptarse a ejercer de carrilero por la izquierda. Pero esos metros alejados no han impedido que hayan conectado. De hecho, visto lo visto el viernes, lo favorece. En el primer gol, Aspas encontró a Mingueza solo dentro del área con un centro de media distancia y éste marcó sin dejar caer el balón; en el segundo, fue el ex culé el que tuvo la paciencia de esperar a que el morracense rompiese con su llegada por el centro para ponerle el balón en el momento y espacio justos para que definiese.

A estas alturas, Aspas ya es un futbolista de referencia en la carrera de Mingueza. Con esas dos acciones ante el Valencia, el moañés ya es el jugador que ha participado en más goles junto al canterano del Barça. A las dos mentadas, hay que unir dos tantos más del canterano celeste la pasada temporada: el 0-1 en San Mamés en un partido que acabó en derrota (4-1) y el 1-1 del Camp Nou en otro duelo que terminó mal (2-1).

Lo sucedido el pasado viernes puede ser el inicio de una gran amistad. Obviamente, esa relevancia que ya tiene el capitán en la carrera de Mingueza -es el segundo jugador con el que ha compartido más minutos en terreno de juego en el fútbol profesional después de Unai Núñez tras superar el viernes a Ter Stegen- no es recíproca -con Orellana, el moañés participó en 18 tantos-. Pero Aspas ha apadrinado a Mingueza.

6 goles y 6 asistencias con Claudio

"Desde que llegó Claudio, estoy disfrutando dentro del terreno de juego". Tales fueron las palabras de Iago Aspas tras la victoria ante el Valencia. A tener en cuenta, pues no se trata de uno de los canteranos que le deben al porriñés la apuesta de verlos en el primer equipo. Se trata del mayor referente dentro del vestuario celeste y del mejor jugador del equipo.

Es innegable que las sensaciones sobre el juego del moañés con el nuevo técnico son difícilmente mejorables. Pero también los números respaldan esa aprobación del hábitat en el que Aspas se está encontrando tan cómodo. Tras 12 partidos con Claudio Giráldez en el banquillo, el capitán suma 6 goles y 6 asistencias. Dos de los tantos y uno de esos pases con premio los acumula en las dos primeras jornadas de este curso. Y en las diez últimas del pasado, siendo titular en nueve, acumuló cuatro dianas y cinco pases de gol. Por encima de todos, el día del 4-1 a Las Palmas, cuando metió dos goles y dio otros tantos.

Antes que con Claudio, Aspas estuvo con Rafa Benítez. Con el madrileño jugó 25 encuentros, con cinco goles y cinco asistencias. Números ambos que ya ha superado con Claudio. “Le debo todo a este club, he pasado más de 25 años aquí. Es un sueño disfrutar cada partido aquí con la gente en Balaidos. No sé cuántos me quedan y por eso voy a disfrutar”, dijo el moañés. Cansado no se le ve.

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