500 veces Iago Aspas

El moañés alcanzó ayer los cinco centenares de encuentros con la camiseta celeste

El morracense protege la pelota ante Reinilido en un lance de su partido 500 con la camiseta celeste, disputado ayer en Balaídos.
El morracense protege la pelota ante Reinilido en un lance de su partido 500 con la camiseta celeste, disputado ayer en Balaídos.

Iago Aspas ha vestido 500 veces la camiseta del Celta en partido oficial. Si una temporada tiene 38 jornadas, tienen que pasar más de 13 para llegar a 500. El moañés lleva 16 con presencia en el primer equipo, igualando en este récord celeste con Manolo ‘El Gran Capitán’, quien todavía mantiene el techo de encuentros con 533. Pese a sus 37 años, nadie se atreve a decir que Aspas no llegará a esa cifra. Más bien, visto lo visto, lo complicado es encontrar a quien defienda que no lo hará.

El capitán fue ayer titular de nuevo. Porque no llega a 500 partidos a base de arañar minutos en los finales de los duelos. Llega siendo todavía el mejor jugador de la plantilla celeste. Como lo ha sido prácticamente desde hace década y media. Desde su explosión en Segunda con Paco Herrera al mando -cuando dejó de ser un mediapunta para convertirse en un delantero letal-, pasando por su regreso tras la experiencia en Liverpool y Sevilla, hasta anoche mismo.

Siempre importante. El único céltico que anula aquella verdad futbolística de que un solo jugador no puede salvar a un equipo. Porque él lo ha hecho. El de ayer fue su partido número 500 y el 422 en el once inicial, igualando a su amigo Hugo Mallo y sólo por detrás, de nuevo, de Manolo ‘El Gran Capitán’, quien a buen seguro se mantendrá en cabeza de la historia con esos 523 encuentros de titular que atesora. Lo mismo que sucede en los minutos, con los 46.423 del cangués por los, por ahora, 37.585 del moañés, que esta misma temporada ha superado, de nuevo, a Mallo (37.390).

Anoche, Aspas volvió a ser la primera referencia ofensiva del equipo. Y fue el primero que creó peligro de verdad, con un disparo desde el borde del área que obligó a Oblak a realizar una gran parada. Y ya en la segunda parte, tuvo otro disparo sobrevenido desde fuera, que se le marchó desviado. Se fue en el minuto 83 cuando el partido estaba empatado porque le quedaba poco fuelle. Desde el banquillo vio perder su partido 500.

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