Quijotes

Nos encontramos en una época de proliferación de banderas con todo lo que suponen de afirmación de lo suyo, negación de lo contrario y posibilidad de armarse la gorda defendiendo cada cual la que sostiene. Pero en esta guerra de símbolos en la que lo habitual es estar sobrepasado por el bombardeo de imágenes, ha aparecido una bandera españolas en un extrarradio de Barcelona que había sustituido el escudo oficial no por el toro que se crece ante el castigo, sino por las siluetas de Don Quijote y Sancho Panza. Me ha parecido un hallazgo genial que define y resume mejor que el morlaco la idiosincrasia nacional. Así somos, así nos vemos, entre locos y realistas, y dadas la andanzas del hidalgo por muchas tierras de España, incluida Cataluña, quizá hubiera que aplicar los principios de la caballería andante para deshacer este entuerto: prodigar el bien, evitar el mal y huir de la ambición y la hipocresía.