Escalera

Las personalidades que acceden al palacio de La Moncloa para una reunión con el presidente del Gobierno, deben subir una escalera al final de la cual les espera el inquilino, en los últimos tiempos Pedro Sánchez. A veces el jefe del Ejecutivo, en un gesto de deferencia de mayor reconocimiento y cercanía a quien le visita es el quien las baja y les espera al lado del vehículo que traslada a su interlocutor. Hasta ahora no ha bajado ni una sola vez a recibir a los presidentes autonómicos a los que ha recibido, ni correligionarios ni adversarios, ni nacionalistas ni constitucionalistas. ¿Qué pensaría la presidenta andaluza Susana Díaz al ser recibida por Sánchez a la puerta del palacio? Quizá que tendría que ser ella quien fuera la anfitriona. ¿Qué pensará el presidente asturiano, Javier Fernández, al que recibe hoy, al ver desde abajo a Sánchez después del papelón nada neutral que realizó durante ese proceso? Un euro por esos pensamientos.