Balones fuera

A pesar de la impresión que de la Justicia tiene una parte de la ciudadanía, su acción se advierte lenta pero indudable. En casi todos los partidos políticos cuecen habas y en los que no están todavía en la cazuela se perciben ánimos y actitudes que están anunciándolas y que muy posiblemente saldrán a la luz en una segunda oleada, una vez que todos aquellos que han despreciado la ley en los dos grandes partidos del arco parlamentario, estén a disposición judicial y sometidos a la acción de los tribunales. La Justicia es por tanto lenta pero inexorable por fortuna. Los políticos que se ven abocados a enfrentarse a las consecuencias de sus hechos saben que tarde o temprano habrán de plegarse a sus decisiones o huir al exterior como ocurre con los políticos catalanes que no han tenido la guapeza y el valor de asumirle el alcance de sus acciones. Anna Gabriel, aseada y limpia –ya no se pasa las manos por las axilas para comprobar si se le ha muerto el del clarinete como dice el antiguo chiste- ha elegido el exilio y en él permanecerá como le ocurre a Puigdemont porque en cuanto pongan los pies en territorio nacional serán detenidos y conducidos a prisión como es precepto legal en estos casos y luego ya hablaremos. Personalmente creo que la alcaldesa de Barcelona y el presidente del las Cortes autonómicas han bordeado lo ilícito, pero sospecho que bastante hay con poner en duda la continuidad de esta feria de comunicación en Barcelona denominada Mobile. Si sus organizares acaban por irse no descartemos que puedan ser  acusados y condenados por semejantes hechos.
Lo que pasa es que la respuesta favorita de los imputados es echar los balones fuera y advertir que eso no iba con ellos como acaba de declarar Magdalena Álvarez durante la causa que se sigue en Sevilla contra la cúpula de la Junta de Andalucía en los periodos de presidencia de Manuel Chávez y Chávez y José Antonio Griñán. Álvarez, posteriormente ministra del Gobierno de Zapatero que despreció a los vigueses montando una comedia con la alta velocidad y Rande que trataron de arreglar los ministros que la sucedieron, dice en sala que ella no se enteraba de nada y que los verdaderos responsables de montar la red clientelar que ahora se juzga fueron los funcionarios de habilitación. Ella era la consejera de Economía pero eso no quiere decir que lo supiera todo. Es una respuesta muy socorrida y tan habitual en el caso de los ERE de Andalucía que lo sorprendente hubiera sido que ocurriera lo contrario y que hubiera reconocido su participación en la construcción de la trama. Las encuestas dicen que el PSOE volverá a ganar en Andalucía. Es decir, que cambie todo para que nada cambie.